El cómico y actor Dani Rovira y la actriz Clara Lago visitaron el programa de televisión El hormiguero para presentar su nueva película “ocho apellidos catalanes. En este popular espacio de entretenimiento presentado por Pablo Motos todo trascurrió con naturalidad y fluidez sintiéndose los invitados en el ambiente propicio para hablar con sinceridad contestando a las preguntas sin tapujos. Es precisamente esa sinceridad la que les ha costado la lluvia de críticas que han caído sobre ellos en las Redes Sociales.

No te pierdas las últimas noticias Sigue el canal Televisión

Ambos jóvenes han visto recientemente incrementado su éxito tras la gran acogida de la película Ocho apellidos vascos. Este filme les ha dado el definitivo empujón hacia la fama y su popularidad se ha visto incrementada de forma notable gracias al interés que despierta entre sus fans el hecho de que ambos vivan una relación sentimental en común.

Preguntados por el presentador del programa acerca de la repercusión que la fama tiene sobre su vida diaria, la pareja responde con sincera naturalidad calificando ciertas situaciones como “un coñazo” y criticando con un irónico tono de humor la insistencia de algunas personas que desean fotografiarse a su lado. En este contexto, Rovira pone en duda la necesidad de repetir las fotografías que se toman con sus seguidores usando la simpática expresión “¿Cómo que hacemos otra por si acaso? Señora, que otra ya es el doble, se me corta la vida a la mitad” y ambos piden a las personas que se pongan en su lugar y traten de entender su incomodidad.

A pesar del evidente tono de humor, son muchas las personas que han decidido afear la posición de la pareja y criticar su actitud sincera en El Hormiguero.

Vídeos destacados del día

Es posible que estas personas no hayan decidido dar ese paso hacia la búsqueda de la empatía y no entiendan que ambos jóvenes tienen derecho y necesidad de vivir momentos de tranquilidad e intimidad. En este sentido, Rovira comparaba su situación al caminar por la calle como la que vivía el personaje interpretado por Jim Carrey en la película El Show de Thruman, observado constantemente por todo el que le rodeaba en la ciudad.