La entrada de Raquel ha traído un revuelo a la casa que muy pocos se esperaban. No solo ha supuesto una mayor división en la casa; sino que ha llevado a Marta al punto de querer marcharse de la casa. Incluso ha puesto a Suso entre la espada y la pared.

Raquel ha vuelto  desatando los celos de Sofía, quien salta entre lloros y vómitos según la cámara o el grupito con el que esté. Mientras que busca como no amargarse dentro de la casa viendo como Raquel disfruta lo que ella quiso pero se le negó. Esos abrazos, palabras de amor prematuro (vacuas según muchos) y horas sin cámaras Sofía lo ve como lo que la cacereña le ha robado.

 Pero estos celos ya eran esperados; sobre todo cuando Sofía decidió reconocer su amor hacia Suso en el confesionario pocos días antes de que la repescada entrase, ¡qué atino que tuvo la muchacha!

Lo que ha sorprendido más ha sido el ataque de celos de Suso. Sobre todo porque con lo frío que fue su recibimiento de Raquel, y con las peleas y casi "ruptura" de los días posteriores, nadie se esperaba que saltase cual león. A ver, nadie se lo esperaba entre comillas, porque su comportamiento neandertal ya ha demostrado que el machismo y sus limitaciones a aspectos básicos en la vida son sus dos grandes pilares de la vida. Así pues, cuando ha creído que a Ricky le interesa un poco Raquel ha saltado cual lobo hambriento.

En la cena romántica no dudó en sacar el tema y comentarlo con su recién amada.

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Evidentemente Raquel lo negó (no sabemos si porque de verdad no se lo cree, o porque cumple con esa regla que no sé por qué tenemos las mujeres de negarle a nuestras parejas la existencia de pretendientes). Pero aun así el catalán entró al trapo con frases frente a sus compañeros tipo "si Ricky se pasa de listo está claro que voy a entrar en el juego". Además de confesarle en privado con su enamoradísima que si siguen así él saldrá con una expulsión disciplinaria muy pronto.

La entrada de Raquel prometía morbo y subidas abismales de audiencia, pero esto nos ha dado una alegría tremenda.