Mientras recibe palos injustamente por motivos políticos, que vienen de gente miope artísticamente hablando, la Televisión catalana TV3, en sus más de tres décadas de emisión, ha producido varias Series que son clásicos del medio y que se han vendido en el extranjero con prestigio. Una de las primeras fue “Tres estrelles” de El Tricicle, cuyo humor universal sin palabras era entendido por todo el mundo.

Hace dos décadas, “Poblenou” revolucionó el estilo de telenovela, ignorando los tópicos del género en Latinoamérica y fijándose cómo se hace en Europa. Las desventuras de la familia Aiguadé en el distrito barcelonés de Poblenou, renovado de arriba abajo por las Olimpiadas, engancharon a miles de catalanes cada tarde.

Antena 3 la dobló al español y la retituló “Los mejores años”, aunque su estilo tan catalán y cotidiano no cuajó en España, quizá por sus diálogos de película francesa, muy bien escritos pero que se entendían mejor en Manresa que en Aranda de Duero, por ejemplo, que les parecían demasiado intelectuales. Pero fue la semilla para las telenovelas españolas actuales, que sabiamente copiaron su estilo.

Tuvo más suerte con miniseries hechas en co-producción con TVE (“Las voces del Pamano” o “Descalzos en la tierra roja”), de audiencia aceptable pero fiel, ansiosa de productos de calidad. Y el éxito internacional de TV3 más rotundo fue “Pulseras rojas”, visión rompedora de la enfermedad (el cáncer), la amistad y las series de hospitales, que conmovió a Spielberg, y que Antena 3 recuperó en español poco después.

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Pero han sido otras dos series emitidas por TV3 los lunes, como en su día “Pulseras rojas”, las que han convencido a Atresmedia, ya comentadas aquí: “Merlí” y “Cites”, que próximamente también veremos en alguna cadena del conglomerado.

El peculiar profesor de Filosofía Merlí Bergeron (Francesc Orella, que también sale en “Carlos, Rey Emperador”), al que en Twitter se ha comparado con el Doctor House, ha estimulado entre los catalanes aprender Filosofía, en un momento en que la materia es inexplicablemente marginada en la Enseñanza, en favor de la Religión. Un personaje complejo, tanto que lo mismo lo adoramos que lo podemos odiar, como la vida misma.

Cuenta con un eficaz reparto de secundarios, desde los profesores del instituto (Pere Ponce entre ellos) a los alumnos, junto con otros. Nada que ver con aquel bodrio que fue “Física o Química”.

Y también verán la serie de citas amorosas por Internet, con historias independientes en cada capítulo, remake catalán de la serie británica “Dates”, que inteligentemente ha adaptado sus historias tan british a la idiosincrasia barcelonesa, con Pau Freixas (“Pulseras rojas”) coordinándolo todo.

Una serie que huía del final feliz obligatorio, pero luego, como en la vida real, alternaba uno y otro, incluso dándole nuevas oportunidades a algunos personajes en sucesivos capítulos. El "Polònia" hizo su particular (y genial) parodia.

Las calles de Barcelona son un decorado excelente, con personajes que cautivaron a miles de catalanes, que debatían si éste o aquel merecía mejor o peor suerte amorosa. Prescindieron los guionistas de prejuicios, ya que también había parejas lésbicas o gays, siempre tratadas con respeto.

Aun no se fijaron en “El crac”, excelente autoparodia de Joel Joan, algo parecido a lo que le vimos hacer a Larry David (“Si la cosa funciona”) en aquella serie que vimos en La Sexta. Ojalá se acuerden de ella los de Atresmedia u otra, pero TV3 tiene más suerte en el extranjero.