En la sociedad que corremos todo es víctima de ser analizado desde el ámbito más estrictamente político hasta aquellos acontecimientos que son menos trascendentales para nuestro día a día. Parece ser que analizar las grandes noticias políticas es sobre lo que se cimentan las tertulias coherentes y todo aquello que atañe a la prensa rosa queda relegado a un segundo plano y a tertulias con personas donde el análisis crítico y la prudencia queda relegado todo a nada. Pasión y como se dice en los pueblos “la carnaza y el sensacionalismo es lo que trabajan para engañar y enganchar a un público cínico donde la razón deja paso a la pasión. Apenas importa si actuamos adecuadamente o no, pero mientras nos vean y mantengamos la audiencia todo lo demás sobra.

La prensa del corazón se ha hecho eco de la noticia de la aparición de la madre biológica de Isabel Pantoja “Chabelita”. Tanto por la mañana como por la tarde muchos tertulianos han opinado sobre la nueva situación, destacando datos como que había una cláusula que decía que al cumplir la niña dieciocho años se le debía poner en conocimiento quien era la madre, dato expuesto en el programa de Ana Rosa por el tertuliano Alejandro Lecquio. Otro tertuliano afirmaba que en el entorno Pantoja no había sentado bien esta aparición. Podemos debatir y discutir sobre si esa mujer ha hecho o no lo correcto.

La madre biológica de la muchacha a afirmado que sólo quiere verla y darle un abrazo antes de morir. Claro está que sería una postura más que digna de no ser porque se ha llevado a cabo en la portada de una revista y más coherente hubiera sido llevar a cabo todo en la más estricta intimidad puesto que ahora surgen varias preguntas en el mundo de la prensa rosa.

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¿Querrá sólo el abrazo o utilizando esa escusa quiere alcanzar la popularidad para sacar beneficios económicos? ¿Por qué ahora?

Son asuntos que deben de ser tratados desde la perspectiva de la coherencia, puesto que si el objetivo de todo ciudadano es alcanzar la popularidad mediante exclusivas y con un escaso bagaje laboral, la crisis no sólo será política, sino que también será social. Estamos perdiendo los valores del trabajo duro y con tesón. Y aún así alimentamos a la carroña para que nos ofrezcan día a día más y más. Luego diremos que no entendemos porque nuestros políticos son los menos preparados y quizás es porque una parte de la sociedad todavía está dormida o simplemente ha perdido los valores entre ellos el de la dignidad.