Ya la comentamos aquí, y hoy, El Periódico de Catalunya le dedica indirectamente varias páginas en uno de los suplementos dominicales. Merlí Bergeron (genial Francesc Orella), un profesor catalán de Filosofía con ciertos rasgos del Doctor House (por su carácter difícil) y que recordaría a los últimos personajes de Woody Allen por su visión cínica, lúcida y desencantada del mundo, cada semana echa mano de los filósofos, tanto clásicos (Diógenes) como modernos (Schopenhauer), para explicar el caos mundial y el sinsentido de la vida. El éxito de la serie está estimulando una ola de interés por la Filosofía en toda Catalunya.

Durante la emisión de cada capítulo, en Twitter, nos encontramos frases del personaje que se han llamado “merlinades”, un término ya popular en Catalunya. Las frases tienen que ver con los filósofos que él enseña, claro, como “La esperanza es el sueño de los despiertos” o “Quien tiene un porqué en la vida, no necesita un cómo”. Y muchas opiniones de lo que cuenta, de lo que siente, etc., la mayoría positivas.

Para gozo de sus fans, TV3 rodará una segunda temporada.

Ha coincidido el estreno, más reciente, de la última y excelente película de Woody Allen, “Irrational man”, también sobre un profesor de Filosofía, pero más desencantado y radical que Merlí. Y como él, puede traspasar las fronteras éticas en nombre de una cierta justicia, filosóficamente hablando, aunque Merlí jamás haría lo que hace finalmente Abe Lucas (Joaquín Phoenix) para encontrar un sentido a la vida.

Los profesores de Filosofía auténticos agradecen lo que aporta la serie, como que alumnos suyos les han preguntado quién era Schopenhauer, o gente que dice que le encantaría tener una charla con él si estuviera vivo. El Periódico recuerda a gente famosa que encontraron en la Filosofía estímulo para actuar, como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a la cual le fascinó la biografía de Simone De Beauvoir, filósofa que se preocupó por la liberación de la mujer, o Fernando Savater, a quien la Filosofía le gustó mucho más que las Letras o el Latín.

Pero la Filosofía, desde la década de 1970, se está poco a poco marginando en favor de que lo único que según algunos da sentido a la vida: ser rico y tener grandes empresas.

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Ello se ve en políticos ultraliberales como Margaret Thatcher o Ronald Reagan, o las negociaciones para crear la TTIP, que favorecerá terriblemente a las grandes empresas. O con la actual Ley de Educación española, que ha marginado la Filosofía en favor de la Religión.

Como ha pasado siempre, la Filosofía ha sido un estorbo para el poder, en todas las épocas, incluidos el Imperio Romano, la Edad Media o la era actual de la Televisión, con sus programas que idiotizan al personal o que presentan a alguien culto o filósofo como alguien pedante, aburrido y que es una pérdida de tiempo estar siquiera cinco minutos con él.

También el personal agradece que los adolescentes de la serie “Merlí” sean presentados como gente con cerebro e inquietudes, totalmente alejada de “Física o Química”, ferozmente atacada por la crítica televisiva y que mereció adjetivos como “bazofia”, aunque de mucho éxito de audiencia. Incluso en un capítulo uno de ellos discutía con una compañera de clase por que a ella le encantan las corridas de toros, algo que a él le parece una salvajada sin sentido.

Eso es también una forma de Filosofía, igual que Woody Allen siempre cuestiona filosóficamente la Religión en sus películas, como una forma de traumatizar a la gente.