‘Quién mucho abarca poco aprieta’ Es el refrán que mejor le cuadra a Jorge Javier Vázquez. El ‘dueño del cortijo’ ya no puede más y cualquier ocasión es buena para alejarse del monstruo que como un Frankestein de pacotilla ha creado y que ya no necesita a su inventor pero si una renovación urgente de contenidos y continentes.

El presentador que soñaba con ser actor y cantante, ha logrado su sueño y gracias a su criatura Sálvame, consigue ir llenando teatros, costeados con dinero público, con los seguidores del programa ¿Hasta cuándo? La obra en general y él en particular siguen sin gustar a la crítica que no ha podido ser más clara.

Hace unos días ha lanzado al mundo su segundo libro autobiográfico que podía haber sido su consagración como escritor, pero aquí tampoco ha sabido ‘apretar’ lo suficiente y las críticas vuelven a fallarle. El libro no solo es decepcionante a nivel literario es además un abrirse en canal totalmente innecesario y fallido.

Dice que hubo un tiempo en que: ‘Buscaba castigarme y hundirme, y un día dije ‘hasta aquí hemos llegado’. Pues parece que hemos vuelto a las andadas. A ver cómo le llamamos a meterse en proyectos para los que no se está suficientemente preparado y que por lo tanto tienen todas las posibilidades de fracasar.

De momento ni es actor, ni es cantante y con este segundo libro ha perdido la oportunidad de ser considerado como escritor. Le queda la faceta que domina la de presentador y resulta que es la que ahora no le apetece interpretar.

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Eso no es bueno, nada bueno. Cuenta en su libro el episodio en que a punto estuvo de dejarlo todo y con todo nos referimos a Sálvame y Sálvame Deluxe. Vasile no se lo permitió, él se recompuso y volvió ¿Con ilusión renovada? No lo parece.

Cuando se le pregunta por esta circunstancia, cuenta y recuenta que esa fase ya pasó y que solamente quería reflejarla en su libro. Si eso es así ¿Cómo es que lo hace precisamente ahora? Ha estado tres meses alejado de ‘sus cortijos’ para poder ensayar su obra y ponerse al frente del fallido ‘Cámbiame Premium’. La vuelta no ha sido nada gloriosa.

El primer día de su aparición en Sálvame pudimos verle claramente bloqueado, tanto, que al día siguiente pidió perdón a la audiencia aludiendo al cansancio, lo malo es que sigue con el bloqueo. Lo vemos cada tarde con aire cansado, enfrentando a unos con otros primero para luego tratar de reconciliarlos, escuchándose cuando habla, tirándose flores con menos gracia que antes y proyectando una imagen de ‘esto se acaba señores’.

El chiringuito no da para más.

La casquería diaria exhibiendo sin pudor las miserias de los colaboradores hace tiempo que ya no vende como antes. Los propios colaboradores están más quemados que los ceniceros de ese Bingo al que son tan aficionados a ir en sus momentos de ocio. Jorge Javier Vázquez lo sabe y es el primero en querer alejarse. Ya no es el rey Midas televisivo y además no soporta las críticas. Son seis años viendo las mismas caras y sufriendo los mismos contenidos. Toca renovarse o morir.