Primera hora sin cámaras de la decimosexta edición de Gran Hermano. Después de dos semanas de juego, la pareja que entró en la casa de Guadalix de la Sierra no ha podido contener su instinto animal y se ha dejado llevar durante una noche en la que la organización ha pactado con los protagonistas de la hora sin cámaras no enfocarles durante sesenta minutos.

Todo comenzaba hace dos días, después de que Ivy y Carlos disfrutaran de una cena romántica una vez desvelado por el resto de la casa que ambos eran pareja. Aunque intentaron esconderlo como misión impuesta por la organización del programa, los gestos cariñosos que se les escapaban, las miradas y las horas juntos acabaron por tirar de la manta descubriéndose así su secreto.

Fue en esa cena donde ambos, además de debatir y charlar sobre la experiencia y sobre el resto de sus compañeros con toda la tranquilidad del mundo y mientras disfrutaban de una cena romántica que les servía de paso para llenarse el estómago después de una semana en la que los alimentos escaseaban en la despensa de GH 16 tras perder la prueba cuando salió el tema.

Entonces ambos decidieron que sí, que tenían ganas de darse una alegría al cuerpo y que si el 'Super' lo permitía, tirarían adelante con la idea de disfrutar de esa hora de intimidad relativa.

Y es que, como ya debían saber Ivy y Carlos, si bien aquellos que solicitan la hora sin cámaras disfrutan de una hora con las cámaras inactivas en la habitación donde la van a disfrutar, lo que sí que se queda siempre activado son los micrófonos de ambiente, por lo que es imposible escapar al audio que se irá emitiendo a lo largo de las próximas horas.

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Sobre lo que allí dentro de esa habitación sucedió entre Ivy y Carlos está más que consabido. Ambos, después de unos preliminares, no dudaron en dar rienda suelta a su amor tras la tensión acumulada después de estar a pan y agua durante quince días desfogándose y volviendo a la casa con mucha menos tensión y más tranquilidad. De paso, afianzaron su relación allí.