El Corredor del Laberinto: las pruebas consigue recaudar 30,3 millones de dólares en la semana de su estreno, muy por encima de otros como Black Mass con Johnny Deep a la cabeza. No en vano, la estrategia para la segunda entrega de esta saga ha sido la misma que para la primera: mismo fin de semana del mismo mes, pero un año después, consiguiendo unos resultados prácticamente idénticos.

El éxito de la secuela, se debe, sin lugar a dudas, al éxito mayor de la primera entrega, reconocida por la crítica como una película de mucha más calidad que la segunda. En esta segunda entrega tenemos unos escenarios muy cuidados e impactantes, cuya iluminación es igualmente impresionante logrando que el espectador se sumerja en el mundo postapocalíptico que se ha creado… Pero nada más.

El año de los muertos vivientes

Si bien en la cinta de hace un año no se llegó a ver el virus mortal que asola la Tierra, ya que la historia se centra en uno de los Laberintos donde los inmunes son cultivados, en El Corredor del Laberinto: Las Pruebas se descubre el pastel. Llevamos un año de virus letales que destrozan la personalidad humana, convirtiendo las personas en bestias, y la saga vuelve a caer en un fenómeno explotado hasta la saciedad.

Toda la originalidad que planteaba la saga en un primer momento, donde se vislumbraba una historia muy al nivel de Los Juegos del Hambre, desaparece en esta entrega con el abuso de las mismas situaciones una y otra vez. La película se convierte en un grupo de personas que se pasan dos horas huyendo de unos y de otros. ¿No os recuerda a unos pequeños hobbits corriendo por La Tierra Media?

Peligrosa comparación con Los Juegos del Hambre

El Corredor del Laberinto bien podría haber estado al nivel, e incluso superar, a Los Juegos del Hambre, ya que ambas sagas plantean una historia donde el poder recluye a unos jóvenes para luchar contra los elementos, en una para sobrevivir y en otra por diversión.

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Además, esta entrega  se basa en la rebelión de su protagonista contra las fuerzas que lo han organizado todo, tal y como Katniss lucha contra el Capitolio.

El problema viene en que se ha hecho la segunda entrega con el doble de presupuesto que la primera y el estreno de la última parte de Los Juegos del Hambre está muy cercano. Se antoja insuficiente que una película de la calidad de la primera, se quede en una sucesión de escenarios bonitos y efectos especiales mientras su saga alter ego se renueva en cada película y desarrolla un guión mucho más elaborado.

A pesar de todo, El Corredor del Laberinto: Las Pruebas demuestra que se puede vivir del éxito de una película anterior y superar a todos los demás estrenos. Los números dirán si esta segunda entrega ha cumplido las expectativas o si, por el contrario, supone un revés para una saga que, sin duda, tendrá que dar algo más al espectador en la tercera entrega. Está visto que la fiebre del éxito y las prisas por sacar una segunda parte no son buenas compañeras en la industria del Cine.