La noche de la ilusión. La Voz Kids es sinónimo de buen rollo. Lunes por la noche. Todos cansados y con una semana por delante. Cualquier cosa no sirve para esta noche. La resaca del Domingo, las elecciones catalanas, los refugiados sirios, todo es un gran…. ¡Pufff...! Y muchos necesitamos desconectar.

Cambiamos de canal, como si no hubiera un mañana y, entre mil cosas ahí está La Voz Kids: Pequeños, grandes artistas, que tienen el arrojo depresentarse a un plató, lleno hasta los topes, para una audición a ciegas.

Estos pequeños artistas exponen su voz delante de unos coaches que, de espaldas, los deben elegir para formar parte del equipo de cada uno y participar en el programa.

Esos tres coaches (David Bisbal, Rosario Flores y Manu Carrasco) deben valorar la voz, el sentimiento y el alma de estos jóvenes artistas. En otras palabras, elegir una voz y dejarla participar formalmente en el concurso. De ahí que, esos pulsadores cambien el destino de estos concursantes. Pueden ganar o no, pero les dan una oportunidad a sus ilusiones.

De ahí, que el lunes se transforme en la noche de la ilusión.

Nunca fui partidaria de los programas en que los peques hacían cosas típicas de mayores. Los consideraba unos niños viejos. Pero nada de esto, tiene que ver con lo que nos encontramos cada lunes con La Voz Kids.

En este programa: la espontaneidad, la magia el juego y el ser niño va por delante. De ahí salen ejemplos tan aplaudidos como Joselito quien dice: "David Bisbal es mi fan”, en lugar de decir que él, Joselito, es fan de David.

Por su lado, Rosario muestra su gran humanidad, dándose la vuelta con Shannon, una niña de Bervelly Hills que se animó a interpretar una canción de Bárbara Streisand, y a la que las lágrimas la invadieron cuando la Flores la eligió, otro ejemplo es Rocío interpretando a Anastasia y dejando a la mismísima Rosario sin habla.

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Sin dejar de lado, esos ojos azules intensos de Manu, cuyo discurso sobre el alma y los giros de las voces supo ver en la pequeña Nicole, de la República Dominicana, una nueva Beyoncé.

Todas estas emociones se unen a los comentarios de los peques, cuyas palabras, cuando uno o todos los coaches se dan la vueltas, se resumen en un “estoy flipando” ante verse valorados por grandes artistas admirados por ellos.

A todo esto súmenle los piropos, giros y gracias de los tres coaches, la complicidad y la ilusión de sus miradas.

Esto y mucho más es lo que hace de La Voz Kids el programa imprescindible para empezar una semana con buen rollo. Y es que señores, la magia, la ilusión y el buen rollo es todo lo que necesitamos para empezar la semana con buen pie. Es ver la voz kids y saber que, aunque quizás tarde para nosotros, los sueños pueden ser reales para muchos peques. Simplemente porque ellos se lo merecen.

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