Se veía venir. Tanto crear expectación y tanta fanfarria, para un producto descafeinado que echa mano de famosos de tercera regional para sus cambios y que promete unas expectativas que luego resultan poco más que agua de borrajas.

Viendo Cámbiame que es un programa que explota las inseguridades de la gente con unos estilistas un poco low cost, era bastante lógico suponer que la versión Premium del programa no iba a ser intrínsecamente mejor y los peores pronósticos se cumplieron ya durante el primer programa. Con un Jorge Javier pletórico y emocionado ante lo que suponía iba a ser un doble éxito: su conducción del programa y su debut teatral.

Pero el éxito teatral a pesar de haber llenado el espacio no ha sido tal y así lo han hecho constar los críticos malagueños que han tratado de que el presentador ponga un poco los pies en el suelo, aunque con todos los palmeros que tiene en Telecinco e incluso con un reportaje a todo color ensalzándolo en la revista donde colabora va a ser difícil y puede que la caída luego sea peor.

Al presentador no lo quieren en las redes sociales, algo que le hizo explotar y quejarse amargamente en la misma revista que dice de él: ‘Entre lágrimas dedicó el triunfo a su madre’. La misma con la que Terelu está enfrentada. Escribía Jorge Javier en el blog que tiene en la mencionada Lecturas, que le dolía lo que decían de él, pues ahora a lo mejor debería cerrar sus cuentas en Twitter y en Facebook, no vaya a ser que se le atragante tanto ‘éxito’ y los comentarios subsiguientes.

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Y llegó otra de sus apuestas para ir dejando de lado el cortijo de Sálvame ahora más enmerdado que nunca. La audiencia le dio un voto de confianza al primer programa de Cámbiame Premium, en el que se decía que habían sido capaces de cambiar un pueblo y luego resultó que les habían montado un parque infantil de los sencillitos y para de contar. La audiencia ese día fue de 19,9% y los gerifaltes de Telecinco ya se frotaban las manos, Jorge Javier Vázquez vestido de gala les volvería a dar noches de gloria.

Ah, pero no contaban con la audiencia que es soberana y que decidió que el segundo programa se la traía al pairo. Se perdieron la transformación del pianista de Parada, un señor tan pasado de botox como el propio presentador y de Lucía Parreño la ex superviviente a la que no le hacía falta ningún ‘cambio’, seguidos de la renovación de una cafetería, una petición de mano y poco más, todo con un cierto regusto agrio a ‘Hay una cosa que te quiero decir’ y con un Jorge Javier al que por momentos se le veía incómodo.

Resultado: 12,6% de share que pone al programa a la altura del peor reality de la cadena Pasaporte a la Isla y que probablemente y por mucho que nos bombardeen con propaganda engañosa no va a remontar. Jorge Javier Vázquez se estrella también con el nuevo fiasco de Telecinco. ¿Qué pasará con su nuevo libro?