Maite es la concursante polémica por excelencia de la presente edición de Gran Hermano. La 'Aída Nizar' navarra despierta simpatías y antipatías a partes iguales, debido a su difícil carácter y a la relación atípica que mantiene con su hija Sofía, a la que trata como una amiga. Maite Galdeano se ha convertido en la primera expulsada pero su presencia se ha notado para mal dentro y fuera de la casa. La conductora de autobuses se ha descrito a sí misma como una mujer fuerte, orgullosa,valiente, decidida y luchadora.

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Una auténtica líder reconvertida en pastora que necesita guiar al rebaño por el buen camino. Pero lo que no ha contado Maite tras su expulsión y posterior entrevista con Mercedes Milá, han sido las difíciles situaciones a las que ha tenido que hacer frente esta concursante.

Con la retaíla de "La Maite nunca llora", se ha forjado un escudo que la protege de los que ella considera ataques por parte de sus compañeros. 

La Maite chula y deslenguada deja paso a una Maite frágil y vulnerable, que guarda un doloroso recuerdo de su primer matrimonio con el padre de su hija Sofía: "Con 16 años me quedé embarazada, había conocido a mi primer marido con 14. Era cinco años mayor que yo y me dejaba llevar por él en todo. Hasta que se convirtió en el dictador de la casa. Las cosas empezaron a ir muy mal, él bebía alcohol y llegaba a casa borracho". La vida de Maite pronto se convirtió en un infierno y los insultos y las amenazas recibidas por su pareja dieron paso a las primeras palizas.

Maite recuerda con dolor como dejó los estudios por volcarse en la relación con un hombre que no la respetaba ni la trataba como se merecía.

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Una decisión que fue una de las peores que ha tomado en toda su vida. "Me apaleaba. Empezó por un puñetazo y terminó por una paliza que casi me mata",cuenta una dolorida Maite para la revista Lecturas

Después de ese trágico episodio, Maite no ha vuelto a ser la misma de antes. La navarra confesó sentirse anulada y tener extrema dependencia de una persona que la maltrataba diariamente y le era infiel con otras mujeres. El ex marido de Maite se saltó la orden de alejamiento impuesta por el juez. Fue a buscarla a su casa donde fingió mostrarse arrepentido por su mala actitud y consiguió convencerla para que volviera con él. Maite no recibió disculpas ni muestras de apoyo por parte de la familia de su ex marido, con la que guardaba una buena relación.

La concursante ha conseguido rehacer su vida gracias al apoyo de los servicios sociales. Por eso pide a todas las mujeres que sean valientes y  no aguanten ningún tipo de maltrato sea físico o psicológico. Aunque sea difícil denunciar es la mejor opción. El silencio solo consigue prolongar la agonía de la víctima y darle mayor fuerza al agresor.