Hay que agradecer a la audiencia que haya puesto una vez más un punto de cordura, en una edición de Gran Hermano que amenazaba con irse a pique, expulsando a Maite la narcisista desquiciada que ha tenido amargados a sus compañeros durante tres semanas.

Esta mujer que presume de todo aquello de lo que carece, que es mucho, ha insultado, vejado y acosado sin que Telecinco, que ve como su hegemonía en la parrilla televisiva está esfumándose poco a poco, haya hecho nada para detener tanto despropósito. Bueno, para ser totalmente honestos algo han hecho, han eliminado vídeos que eran motivo de expulsión inmediata, unos por su contenido sexual aberrante y otros por sus amenazas de agresión.

Raquel ha sido el chivo expiatorio propiciado por la manipulación que ha hecho Maite de sus compañeros que gracias a ella la ven como una estratega, cuando las que realmente tienen un plan que están llevando a cabo sin fisuras son madre e hija: Maite y Sofía. La una sabía muy bien que haciendo lo que hacía, propiciaba ser la primera expulsada y de esa forma poder hacer campaña a favor de la otra en los platós. Sofía, digna hija de su madre, no ha parado hasta que el edredoning con el más gañán de la casa se ha consumado al parecer con gatillazo incluido, ya que eso le daba margen, como así ha sido, para poder seguir en la casa por lo menos dos semanas más.

Maite ha encajado la expulsión con un: ‘Me lo esperaba, yo soy la cara de España’ que no merece comentario. Ya en plató hemos asistido a una entrevista light por parte de una Mercedes Milá a la que se ha visto claramente cansada o más bien hastiada y que tal vez por eso ha dejado que Maite se fuera de rositas y nuevamente haciendo como que se cree que es única y mejor que nadie.

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Todo en la entrevista ha sido tibio. Mercedes se ha mostrado más como una maestra de escuela tratando de reprender a una alumna que le da mil vueltas, que como la periodista combativa que logró reprimir a otra concursante ‘iluminada’ afortunadamente lejos de nuestras pantallas: Aída Nizar. La periodista que puso en su sitio a Kiko Hernández. Mercedes ayer no supo hacerse con el personaje y fue consciente de ello cuando casi al final de la entrevista le dijo: ‘Espero que Jordi el domingo sea capaz de arañar un poquito y descubrir esa Maite que yo hoy no he podido porque te defiendes demasiado y no hay manera de llegar al corazón y te estoy viendo que estás a punto de llorar’.

Al oírla Maite profirió una gran risotada y le espetó: ‘En eso mientes cariño, ni el más profesional y te considero una mujer muy profesional, de las más, sabes conducir muy bien los programas, ¡Pero llorar la Maite!, ¡No me voy a desgastar la lágrima!’. Mercedes Milá una vez más no supo como rebatirla y la navarra salió del plató convencida de haber triunfado. Una pena y la constatación de que hasta las mejores periodistas a veces no saben estar a la altura de las circunstancias.