El pasado día 24 de septiembre, un reportero de Espejo Público tuvo la osadía de interceptar al Cuco en una terraza de un Bar dónde se encontraba con su madre para tratar de hacerle unas preguntas. El joven en cuestión, lejos de ponerse nervioso con la presencia del intruso, salió del alcance de la cámara con total naturalidad para poder "caracterizarse" y asegurar que tuviera el rostro completamente cubierto. Así, ataviado con una gorra, unas gafas de sol y un pañuelo que impedía distinguirle la cara, dio rienda suelta a su agresividad.

A gritos y empujones apartó al periodista de la zona para, acto seguido, propinarle un puñetazo en la zona abdominal, algún que otro puntapié y finalizando con un nuevo puñetazo, esta vez dirigido a la cabeza de su "víctima", que quedó tendido sobre el capó de un coche.

Todo esto con la madre del Cuco tratando de impedir que su hijo perdiera unos papeles que hace ya tiempo que perdió. El ataque de ira no cedió, mostrando imágenes auténticamente espeluznantes.

Episodios como este no hacen más que demostrar que cuando hablamos de Francisco Javier García "El Cuco" hablamos de un joven con una sorprendente agresividad, violencia y una capacidad nula de autocontrol. No es de extrañar que participara en uno de los crímenes más recordados de los últimos años en España. 

El Cuco no paraba de argumentar que su rabia venía dada por 7 años de persecución hacia su persona, 7 años de intentos de entrevistas, 7 años de paparazzis. Pues verás, Cuco, te voy a explicar una cosa. Si estas son tus excusas para agredir repetidamente a un reportero, ¿qué deberían hacer los padres de Marta del Castillo?

Para ellos son 7 años sin su hija, 7 años sin la persona más importante de sus vidas, 7 años sin saber dónde está descansando el cadáver de una joven a la que le robaron la vida cuando apenas contaba con 17 primaveras.

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Una chica a la que le arrebataron sus sueños, sus planes, sus amores, sus derechos... Una chica a la que TU, Cuco, y tus amigos os encargasteis de asesinar y esconder el cuerpo para que nunca acabara el infierno en la familia del Castillo. Si que te persigan los periodistas es el precio más alto que tienes que pagar por lo que hiciste, poco me parece. Des de luego, si dependiera de mi o de la mayoría de la sociedad española, Cuco, no estarías tomándote refrescos en una terraza mientras Marta sigue tirada en a saber qué lugar.