El verano viene como siempre parco en noticias del corazón, más allá de los robados posados de cuerpos gloriosos o de otros que conocieron tiempos mejores. ¿No hay auténticas noticias? Pues se inventan o a un hecho puntual se lo retuerce y se le da la vuelta como a un calcetín, hasta que lo que era una simple anécdota o más de lo mismo, en la versión nocturna de "Sálvame diario": Sálvame Deluxe, se le hace brillar con luz propia. Lo de menos es que sea verdad o que siéndolo ofenda por su contenido escatológico o de sexualidad cutre y penosa. El espectáculo debe continuar.

¿Qué Rosa Benito, a la que finiquitaron ellos, no los quiere ver ni en pintura y declara que es feliz fuera de Sálvame y que no vuelve ni atada? Pues a por ella con toda la artillería: criticándola sin piedad y avisándola de que su hija la maneja, que su yerno no la quiere y que lo que vive es efímero sin la ayuda de ellos, sus salvadores, los que la han sacado de la quiebra en que la dejo el malaje de su exmarido y sin los que (según ellos) se estaría comiendo los mocos.

¿Qué Kiko Rivera vuelve a meter la pata con una camarera dicharachera y no les da cancha? Pues a por él con las jugosas y rezumantes declaraciones de la señorita en cuestión, feliz de contarlo para poder pagarse un aumento de senos en toda regla. Claro que el dinero hay que ganárselo y para ello se le hicieron unas repugnantes preguntas a cuenta de cómo transcurrieron sus encuentros sexuales con un señor al que le han dicho de todo menos bonito y del que sabemos que tiene problemas de flatulencias y efluvios malolientes de todo tipo, con el plus añadido, según Kiko Matamoros, de una higiene corporal deficiente.

Para rematar la faena, la camarera (ahora en paro) pasó al día siguiente por el Poli Deluxe, esa "máquina maravillosa" comandada por la poligrafista Conchita que nunca se equivoca, bueno a veces, pero solo un poquito.

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Y ¿Cómo no? La máquina le dio la razón en todo. Kiko y ella frungieron hasta el amanecer y ya puede él negarlo por activa y por pasiva que para Sálvame Deluxe los resultados de la máquina no se cuestionan. ¡Faltaría más!

El colmo llegó a última hora de este pasado sábado cuando con una cara de circunstancias que no hacía presagiar nada bueno, la insigne presentadora veraniega María Patiño acogió en su seno a la actual novia de Alberto Isla, que estuvo hace tres semanas en plató contando intimidades sexuales y que finalizada su actuación habló con él a través del ‘manos libres’ de su móvil. La conversación se grabó por las cámaras y se emitió este sábado veintiún días después con ella en plató.

¿El motivo? Hacerle ver que está con alguien que coarta su libertad, que la controla, la palabra maltrato se insinuó. ¿Y qué escuchamos? Reproches de alguien preocupado porque su pareja no quede como una "desahogada" ante la audiencia. No hay ni gritos ni insultos hacia ella, pero a María Patiño se le pusieron los pelos de punta y a los colaboradores como escarpias.

La chica que venía a explicar que tras dos meses sigue feliz con su novio, salió casi llorando. Claro que a lo mejor todo fue una estrategia para seguir facturando. En todo caso Sálvame Deluxe volvió a hacer suya la máxima: "Qué la verdad no empañe la noticia’"