En las últimas semanas hemos advertido el rechazo hacia el nuevo proyecto de Telecinco que se promocionaba como innovador, divertido e lícito. Vaya Fauna es un programa de entretenimiento humano a través del sometimiento animal. ¿Por qué nunca debieron emitirlo?

1. Enseña que los Animales son juguetes a los que programar, incitando a la adopción irresponsable y al aumento de abandonos. La Televisión posee un carácter funcional orientado al defecto posesivo del ser humano. Niños y adultos querrán un animal, seducidos por las coqueterías que puedan enseñarles.

2. Legitima el maltrato animal y el uso –y abuso– de seres vivos con fines lucrativos. De nada sirve oponerse a circos y espectáculos con animales, si televisión y espectadores contribuyen a que se lleve a cabo.

3. Idiotiza. Hace poco surgió un cartel satírico con la leyenda: "Millones de años de evolución para entretenernos viendo a un oso tocando la trompeta."

4. Ridiculiza a los animales. Ver a un cerdo con una falda rosa no es gracioso, es triste. Además de la tensión que genera llevarlo a plató, el animal debe soportar la burla de un público que ríe al ver su esperpéntica apariencia humanizada.

5. Ciertas figuras televisivas decepcionan al público. Algunos eran respetados por labores humanitarias que ahora quedan ensombrecidas por su presencia en Vaya FaunaChristian Gálvez colabora con la Asociación Baas Galgo y Soraya Arnelas presta su imagen en eventos solidarios; pero ya son blanco de críticas. Aunque nada podremos hacer por ella si se fotografía en una plaza de toros, escenario por excelencia de la tortura animal.

6. Retroceso. Con el programa, Telecinco vuelve a la época en la que se emitían las corridas de toros. Vaya Fauna nos ha llevado a la fatídica época del Grand Prix.

7. Telecinco obstaculiza la labor de asociaciones. Las ONGs orientadas a la liberación del animal en cautiverio luchan por concienciar al mundo de su sufrimiento. De nada sirven sus esfuerzos si un canal monopolizador intenta aliviar las conciencias de quienes lo visualizan, pues estos creerán erróneamente que los animales en cautiverio son felices.

Vaya fauna incita a la pasividad de las conciencias.

8. Denota falta de originalidad. La creatividad televisiva está en apuros, no hay más que ver el fallido Killer Karaoke, que también intentaba llamar la atención con el uso de animales salvajes. El programa desapareció de la parrilla y los concursantes nos hicieron un favor quedándose en sus casas.

9. Pone en peligro al público y el equipo. Los animales han sido brutalmente adoctrinados para ser sumisos, pero el maltrato conlleva al trastorno. ¿Quién asegura que no se abalanzarán contra alguien? Ya han recurrido a animales silvestres como al oso, al león e incluso a aves rapaces. El propio Gálvez aseguró que uno de los caballos lo pisó y casi le “revienta un dedo”. ¿Acabarán repartiendo armaduras y lanzaderas por las instalaciones?

10. El programa se ve obligado a adoptar alternativas para suplir la falta de contenido. El público se siente defraudado al visualizar algo que no ha venido a ver. Véase al joven que le pide matrimonio a su novia después de que su zorro se escondiera aterrado bajo los focos del plató. Estamos ante el sensacionalismo de siempre.

En definitiva, guste o no a los espectadores afines, Vaya Fauna ha supuesto un tremendo error por parte de “Telecirco” y no cesa de perder millones de espectadores gracias a los defensores del bienestar animal. A Vaya Fauna le quedan dos telediarios.