La eterna polémica entre los límites de la domesticación y el maltrato animal se vuelve a abrir en torno al lamentable programa de Mediaset "Vaya Fauna". Emitido por Telecinco, no cabe duda de que es un entretenimiento de dudosa calidad dirigido a un público con pocas pretensiones críticas y mínimas ganas de pensar. Al más puro estilo de la cadena.

En este programa podemos ver animales de muy distintas especies, tanto salvajes como domésticos, mostrando sus supuestas capacidades para entretener y divertir al público haciendo gracietas que poco tienen que ver con su propia naturaleza y que están muy alejadas de las actitudes que esos mismos Animales tendrían en su verdadero entorno de vida.

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En realidad, lo que se muestra es la humillación, caricaturización y un despreciable ridículo al que son sometidos cada uno de estos inocentes que no han decidido estar ahí y a los cuales no se les ha dado otra opción.

¿Alguien puede pensar que el éxito y la felicidad en la vida de un oso es servir de bufón ante las cámaras de Televisión? Se trata de grandes animales que requieren un territorio amplio en el que moverse y que fomentan su propia inteligencia a través de la resolución de problemas en su vida diaria, problemas reales relacionados con su entorno, su alimentación, la reproducción o la cría exitosa de sus oseznos, nunca estúpidos e inservibles retos como tocar una trompeta o bailar un hulla-hop.

En este programa se ha perdido la oportunidad de prestar una visión educativa y de conocimiento de los animales en su hábitat o fomentar una implicación de los espectadores en la mejora de la calidad de vida de las distintas especies a través del respeto y la información de calidad. No, lejos de eso, la cadena apuesta por un formato circense, en el peor sentido de la expresión, donde los animales son meros objetos para la burla colectiva dando una falsa visión de los mismos como si se tratase de elementos de recreo.

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Telecinco parece estar diciendo "animaos todos a adquirir un animal de cualquier especie y obligadle a hacer cosas chistosas ¡ya veréis qué gracia!".

En un país donde no son pocas las personas que, entre otras lindezas, compran animales como si se tratase de objetos de consumo sin sentimientos ni necesidades, los programas educativos en este sentido están haciendo mucha falta. Esos mismos compradores se dan cuenta tarde de que el perro, gato, lagarto, tortuga o hurón que compraron no se está quieto y callado en su cesta o jaula sin molestar. El animal te pide compañía y cariño, alimentación, cuidados veterinarios, atención y, sí, gastos económicos. Estos son los mismos compradores que los abandonan después a su merced y los dejan morir sin piedad alguna. Y esta despreciable y reprobable actitud, como tantas otras, solo se soluciona con educación, una educación de calidad que contradice todo lo que se observa en Vaya Fauna.