Conectar con un actor desde el plató del programa de Televisión que sea y hablar con él acerca de la película que está promocionando es lo más normal del mundo. No siempre los intérpretes pueden estar presentes en el estudio que los requiere pero la tecnología hace posible el acercamiento con ellos para que cuenten sus experiencias en el rodaje. 

Pese a todo, hay ocasiones que se convierten en noticia porque no salen de la manera esperada. Al menos para la estrella que amablemente responde a las preguntas de los periodistas.

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Es lo que ocurrió cuando los presentadores de Good Day Sacramento conectaron con Cara Delevingne, modelo y protagonista de Ciudades de papel, el film basado en la novela de John Green, autor también de Bajo la misma estrella, que estos días se está estrenando en todo el mundo. 

Cara, correctamente situada en su set junto al póster de la película, saludó a los ocupantes de la mesa después de haber sido presentada...

como Carla, en lugar de Cara. Ella no hizo comentario alguno acerca del error, ya tendría tiempo de enfadarse por lo que vendría después.

Y es que lejos del ambiente agradable que suele verse en programas como el de Ellen DeGeneres, en el que se gasta alguna broma, sí, pero de un humor tan sano que hasta se agradece, el utilizado por los tres entrevistadores de Good Day Sacramento, o al menos como tal calificaron al trato que le estaban dando a Delevingne, no fue del mejor gusto que puede encontrarse en los manuales de buena conducta.

Preguntarle a la entrevistada que si se ha leído el libro que ha dado lugar a la película es una curiosidad de lo más sensata, habida cuenta de que se trata de un Best-Seller muy popular entre los lectores adolescentes y los que alcanzan la edad que ella tiene, 23 años.

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Lo malo es cuando se añade con sarcasmo que igual no ha leído "absolutamente nada" por lo ocupada que haya podido estar últimamente. 

Aún así el gesto de Cara todavía no se torció con contundencia, solo se mostraba extrañada de que la entrevista no fuera por los derroteros habituales cuando le preguntaron que si estar ocupada trabajando tanto la ayudaba a estar más centrada. Bastante educada fue Cara con la respuesta, antes de enfrentarse al tercer entrevistador, que le aseguraba que hace unos días, en la promoción de Londres, la había visto con más ilusión por la película y le preguntó que si a estas alturas ya estaba cansada. 

No importó que Cara lo negara, desde la mesa aconsejaron a la actriz que se tomara un Red Bull para coger energías y Delevingne no pudo más. Su gesto delataba su contrariedad y la desconexión que vino a continuación la confirmó. Los periodistas aseguraron entre risas que aquello no había sido más que una broma, pero esas no son formas de gastarla.

Desde ahora los fans de Cara Delevingne la admirarán más por lo que ha tenido que aguantar y aquellos que no lo fueran la empezarán a aplaudir por saber mantener la elegancia incluso en las entrevistas más retorcidas.