Historia de nuestro Cine ha llegado para deslumbrar. Para recordar a quien las conociera, o descubrir a quien lo pretenda, que en el cine español hay muchos títulos muy desconocidos, o tan poco vistos que la leyenda que los acompaña sabe a poco si a continuación la posibilidad de comentarlos desparece.

Además, no se están emitiendo de cualquier manera, sino que siguen el riguroso orden de las semanas temáticas. Estupenda idea, porque si hay algo que caracterice a nuestro cine es su variedad, por mucho que siga existiendo la creencia de que ésta nunca se dio porque con la guerra civil y las comedias del destape la producción nacional ya estaba cubierta.

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Nada más lejos de la realidad, y cada día, de lunes a viernes, TVE lo demuestra con una película distinta en el prime time que suponen las 22:00 horas.

Para concluir la semana dedicada a las coproducciones, Historia de nuestro cine programó Martín (Hache), film realizado mano a mano con Argentina y estrenado en septiembre de 1997 en España.

Se trata, junto con Un lugar en el mundo, de la mejor película de Adolfo Aristaráin, y cuenta con un reparto que si fuera norteamericano estaría incluido entre los más citados. Piensen en uno que los emocione y sitúen a su lado, sin que chirríe, al de Martín y su hijo, ese chico llamado Hache porque su padre lo borró por mediocre.

Federico Luppi, Juan Diego Botto, Cecilia Roth y Eusebio Poncela. Nadie se olvidaría de ninguno porque los cuatro rompieron moldes. Tan diferentes entre sí y tan necesarios individualmente para que el conjunto tenga sentido. Eso solo se consigue con un guión a prueba de errores, que no tiene, y una dirección sólida como la seguridad de que mirando al mar se aclaran las ideas.

El amor y la amistad se ponen a prueba en una película que tiene el cine y el teatro, el arte en definitiva, como telón de fondo para observar a quienes lo hacen posible.

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La farándula, esa que tal vez viva como dicen, rodeada de vicios, pero que sabe controlarlos, en contra de lo que la leyenda asegura.

Eusebio Poncela, el Dante de esta ficción no tan alejada de la realidad, afirma en un momento del film que "las películas importan cuando hablan de la gente" y Martín (Hache) es el mejor ejemplo de un retrato humano que se haya rodado. Porque Aristarain, junto a la también guionista Kathy Saavedra, perfila con una agudeza inusual a cuatro tipos cuyos parentescos y circunstancias han confluido en las calles madrileñas.

Halagos y reproches vuelan con la misma intensidad en una fiesta de diálogos nacidos del matrimonio compuesto por la observación y la reflexión, construidos con pasión y recitados con la naturalidad que resulta de contar con semejantes profesionales. TVE ha emitido una película prodigiosa, uno de los ejemplos de oro de que el Cine español puede y debe competir sin complejos con la industria más reconocida del mundo sin miedo a quedar por debajo.