Todos los homenajes son bonitos porque el concepto en sí mismo ya lo es, pero si además el tributo está cuidado con un mimo exquisito y con el respeto que el original merece, es todavía más memorable. Y es precisamente lo que le ocurre a la nueva campaña de Trivago, el portal de búsqueda de los mejores hoteles a los precios más asequibles, en una trilogía de anuncios que es un auténtico placer ver por las televisiones cuando toca bloque publicitario.

Bangkok, Nueva York e Italia son las tres localizaciones en que se materializan los hechos que se nos describen a modo de piezas que mezclan la acción y el misterio, todo con un ritmo trepidante y asombrosos finales que responden con inesperados giros a las tramas propuestas.

Todo ello con referencias explícitas al cine más reciente, sobre todo en el caso del situado en la ciudad de la Gran Manzana, que remite directamente a El gran hotel Budapest, con ese botones que, a modo del Zero del film de Wes Anderson, se enamora de la princesa que le rompe el corazón. Pero en Trivago, que lo saben todo acerca de los hoteles, están al tanto del dato que podría haber conseguido que esa historia de amor hubiera sido eterna.

También saben por qué el 5 de mayo de 1974 el gerente del hotel Sia, en Bangkok, creyó que la habitación 348 estaba encantada y la clausuró, sin encontrar, ni con ayuda de dos cazafantasmas, la causa del supuesto enfado del fantasma del huésped que allí se manifestaba.

Incluso conocen el paradero del dinero de los hermanos Dimmonsa, arrestados el 9 de abril de 1959 en el hotel La Perla de Italia, un botín que el pequeño Luca Temperini vio y escondió en algún lugar que no recuerda porque lo olvidó para siempre al ser golpeado con la puerta al entrar la Policía.

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Si Trivago puede responder a estas tres preguntas, puede hacerlo con todas las demás, por eso es el mejor buscador de hoteles, como reza su magnífica publicidad. Tres spots con una producción espectacular, un montaje frenético y preciso y una fotografía tan cinematográfica como las obras en las que se inspira, incluyendo las de el maestro Martin Scorsese, con esos congelados de imagen mientras la voz en off sigue su curso, aumentando así el efecto sorpresa de lo narrado.