Hemos asistido a un espectáculo deplorable por parte de Fortu, alguien que por su edad y trayectoria en el concurso parecía que lo tenía todo para llegar a la final, pero que no ha soportado estar nominado y ha protagonizado su particular vendetta, contra unos compañeros que le han aguantado desaires y malos modos con una paciencia que no merecía.

Después de su 'ataque de ansiedad' el pasado jueves, que no mereció tratamiento médico y que no fue otra cosa que un ataque de rabia mal contenida, Fortu se ha comportado como un verdadero energúmeno con su grupo.

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No ha aceptado estar nominado y eso le ha llevado a querer hacer vida aparte en el palafito, más que como un Robinson como un asceta enfurruñado.

Hemos presenciado escenas deplorables como la de Rubén preguntándole 'como estás' y él sin contestarle para finalmente decirle 'déjame'.

Ir a recoger leña y saltarse las normas que indican que han de ir en pareja y al hacérselo ver Christopher y Rubén, mostrarse airado tirando el tronco que llevaba al suelo y quejándose a cámara de que lo 'humillan', lo cual es únicamente un producto de su mente enfermiza. Y lo más fuerte: ir a pescar, quedarse con los anzuelos y el cuchillo, dificultando así el trabajo de sus compañeros, para luego exhibir como acostumbra su ristra de peces atados a la cintura y comérselos él solo sin compartirlos con ellos.

Dos días han tenido que comer el pescado crudo por no tener fuego y ha sido finalmente Christopher, quien ayudado por Rubén lo ha logrado a la manera primitiva frotando dos palos sin ayuda de nada más. Ninguno de ellos sabía hacelo de esta forma y por eso al más joven del grupo le ha dado un subidón de autoestima al poder conseguir algo tan fundamental para la supervivencia.

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Finalmente Fortu, que a calculador no le gana nadie y viendo que el jueves se acerca, ha decidido él también acercar posturas a ver si hay suerte y la audiencia no lo devuelve a España, lo que parece bastante probable. Ha reculado y ha montado su enésima estrategia de 'dar pena' abrazándolos, llorando (sin lágrimas) y diciéndoles: 'Quiero que los días que queden tener buen rollo con vosotros, sin tensión, por mi parte quiero empezar de cero. Quiero que estemos bien porque si no esto va a ser una cruz' todos lo han recibido con los brazos abiertos, demostrando no guardarle rencor por sus desplantes y las broncas constantes que ha tenido con Rubén y Christopher.

Este último, está siendo la gran revelación del concurso y mucho más ahora en el palafito, donde está demostrando no solo ser un buen superviviente, también ser buen compañero, no dejar que Fortu lo ningunee y plantarle la cara sin acaloramientos ni malas palabras pero con contundencia,perfilándose como finalista y posible ganador.