Desde 2002 no los vemos en la pequeña pantalla, pero en 2016 los agentes Fox Mulder y Dana Scully, investigadores de fenómenos paranormales en el FBI, volverán a estar en activo. La cadena de Televisión Fox, la que los viera nacer en 1993, ha dado luz verde a una nueva temporada, la décima, que ya se rueda, pero no será hasta enero del próximo año que puedan empezar a verse los resultados.

Todo indica que el éxito de hace casi dos décadas se repetirá en estos tiempos, también llenos de Series llamativas y alabadas como entonces. ¿Y por qué razón volverá a funcionar? Primero porque la ciencia ficción apenas tiene detractores.

Es un género interesante, con posibilidades infinitas de asombrosos desarrollos argumentales capaces de dejar atónitos a los espectadores.

Por otro lado, porque sus protagonistas originales, los de las nueve temporadas previas y las dos películas que surgieron a raíz del fenómeno que llegó a ser, Expediente X y X-Files - Creer es la clave, se mantienen en los nuevos relatos planteados: David Duchovny y Gillian Anderson.

Además, y esta es la tercera razón técnica por la que se prevé que los agentes vuelvan a estar en el punto de mira de los espectadores, ahora el director es Chris Carter, creador de la serie y guionista y director de algunos de sus episodios, por lo que tiene completamente dominado el universo de ficción del que se está encargando.

Untitled X-Files Revival (El regreso sin título de Expediente X) es el nombre provisional y en funciones de los episodios, seis en total, que se están rodando ya, y de los que circulan por las redes sociales las primeras instantáneas.

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Una temporada cortita y muy celebrada, tanto por los seguidores de las primeras aventuras de los agentes, como por aquellos que no vivieron el bombazo social que supuso entonces la serie, cuyos capítulos eran tan esperados como hoy le sucede a los de Juego de Tronos.

Con el razonamiento de los datos técnicos en la mano, la duda artística que surge es si, pasado el tiempo, de verdad van a volver con la misma fuerza y con su calidad intacta. No es lo mismo desear el estreno que situarse ante el primer capítulo y que te decepcione de tal forma que el segundo lo veas con menos ganas. Porque verlo se verá, haya gustado o no el anterior.

Pero ninguno queremos que eso suceda, y no tiene por qué ser así. Cuando todo apunta a un éxito imparable, dejemos que el tren arrollador pase por nuestra pantalla y la ilumine como ocurría por última vez hace ya 13 años.