Todas las portadas y revistas han acaparado la relación que se debió blanquear entre Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa. Lo que fue un secreto a voces que data desde el año 1986, en que ambos se conocieron cuando Isabel Preysler le hizo por aquel entonces una entrevista para la Revista Hola, justamente la misma Revista es la que publica el bombazo de la pareja primavera-verano.

De aquella filipina, retraída, tímida que el mundo la conoció cuando se casó con el cantante Julio Iglesias, no ha quedado ni la sombra.

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Pero cuando se divorcia del cantante, es cuando Isabel Preysler se juró así misma que encontrar un hombre que la protegiera, mimara y que ella fuera el centro de la vida del hombre que estuviera con ella y así lo hizo.

Se vinculó con personas de alto poder adquisitivo, cambió su imagen con cirugías estéticas, aprendió protocolo de comportamiento y fue así como conoció al marqués de Griñón Carlos Falcó. Así fue cómo comenzó Isabel Preysler a entrar en el mundo de la High Society Madrileña. Cuando se unió al marqués, fue su oportunidad de ser conocida, toda la lección aprendida de protocolo, imagen personal lo aplicó en el momento justo. Con él tuvo una hija. Pero pronto Isabel Preysler tuvo otro flechazo, ya que en un meeting conoció a Miguel Boyer aun estando casada con el marqués de Griñón.

Isabel Preysler estando casada, era amante de Miguel Boyer, el marqués de Griñón Carlos Falcó le anuncia a Isabel Preysler que le dejaba para que continuara su idilio con Miguel Boyer. Más tarde se casa en terceras nupcias de la que también tiene una hija.

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Si bien Isabel Preysler es una mujer muy astuta y audaz, cuando ella por el año 1986 conoce a Mario Vargas Llosa, fue invitado por esta a visitar Marbella. Las dos parejas se encontraron y pasaron unos días juntos, claro que su relación fue muy discreta y durante años, se han encontrado a escondidas de la prensa. Nadie supuestamente sabía nada, pero todo el círculo que frecuentaba Isabel, se hablaba lo que ya era hace años un secreto a voces.

El día que fallece Miguel Boyer, Mario Vargas Llosa y su esposa Patricia Llosa vienen de inmediato para consolar a la pobre viuda, aunque detrás de todo ese montaje, daba a entender para muchos que conocían ya la historia del amor prohibido, que ahora no existía impedimento para volver a vivir un amor que sentían uno por el otro ya de larga data. Claro que ahora le tocaba a Mario Vargas Llosa dar el paso definitivo de divorciarse de su mujer y que al ser cazado por la prensa, no le quedó más remedio que blanquear su situación sentimental diciendo que está en vías de separación.

Ahora, solo queda esperar, un divorcio contencioso entre Mario Vargas Llosa y su todavía esposa por cuestiones económicas, mientras Isabel Preysler comienza a resurgir rápidamente del estado de viudez a la ilusión de un amor que fue prohibido en el pasado.