Don Benito Benjumea no tiene precio, aunque sea millonario. Es uno de esos personajes que sorprenden al conocerlo y que va calando cuando convives con él. Entre comillas, porque con alguien de ficción no se convive, pero a veces da la sensación de que se puede, de que su cercanía, naturalidad y realismo lo hacen posible.

Mariano Peña es el responsable de que eso ocurra. El responsable visible, claro, porque los personajes no se crean solos, los guionistas lo saben. De sus teclas parten sus nacimientos, desarrollos y desenlaces, pero son los actores los que le dan la entidad necesaria para transformarlos, además, en personas con las que, en el caso de la comedia, poder reír y disfrutar,

Una lesión de cadera llevó a Don Benito al hospital donde tiene lugar la serie más vista de Antena 3 en años, Allí abajo, y entre el servicio médico y la incorporación forzada de Iñaki y su madre, Maritxu, a la lista de pacientes del edificio, ha encontrado Benjumea su lugar en el mundo.

Allí es feliz y nos hace felices a los espectadores, además de a quienes lo rodean en la planta en la que se encuentra. A todos menos a sus hijos, que lo único que esperan es el momento en que puedan cobrar su cuantiosa herencia.

Él se defiende de ellos como puede. Es el toque rebelde de un ser pacífico y romántico, siempre con un buen consejo para los demás. Eso sí, haciendo gala del lenguaje más extraño que quepa imaginar.

Es muy complicado hablar como lo hace, cambiado las "eses" al lugar que debieran ocupar las "zetas" y viceversa. Todo un arte que en boca de Mariano parece sencillo, pero que solo lo parece. Lograr que haya fluidez en semejantes vocablos merece admiración y varios aplausos.

Y es que Mariano Peña convierte en oro todo lo que toca. Su filmografía como actor en la gran pantalla contiene algunas de esas películas que uno no debe perderse bajo ningún concepto: Al sur de Granada, Torremolinos 73, Héctor, El calentito, La noche de los girasoles...

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Apabullante. Y además, la taquillerísima Fuga de cerebros.

Pero es que en Televisión ya se hizo inmortal gracias a su Mauricio Colmenero en la serie Aída. Ese hostelero cincuentón y racista que popularizó el baile del "Tiri tiri tiri" llegó a hacerse tan famoso como la asistenta de Siete vidas que dio título a su mayor éxito. El spin-off de su personaje obtuvo audiencias estratosféricas y a Peña, en su papel de Colmenero, le facilitó un Premio Ondas y el de la Unión de Actores.

Ahora, todos los martes, Allí abajo se sitúa entre los tres programas más vistos de la televisión, con lo que Mariano Peña tiene garantizado otro acierto en su cambio de registro y una consolidación total en el corazón de sus seguidores.