Pocas cosas más extrañas tiene que haber para un actor que estar promocionando una película y no poder hablar de ella. Eso fue lo que le ocurrió a Rosamund Pike cuando en el tour de Perdida, el fabuloso thriller de David Fincher, la actriz inglesa no debía contar sino lo justo, que era apenas nada, sobre la cinta y su personaje, Amy Dunne, que le dio una nominación al Oscar a la mejor intérprete en la pasada edición de los premios.

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Unos meses más tarde, Rosamund tiene un nuevo film que dar a conocer y lo presentó en El Hormiguero, el famoso programa de entretenimiento que conduce con gran éxito Pablo Motos, y ha sido a él a quien le ha expresado con alivio la alegría que sentía por poder, esta vez sí, contarlo todo acerca de la película.

Se trata de Nuestro último verano en Escocia, una comedia inglesa en la que su fracasado matrimonio, del que nacieron tres niños que siguen siendo pequeños, ha de aparentar, en el 75 cumpleaños del padre de él, que su unión va de maravilla, dando este disimular lugar a las más disparatadas situaciones, mientras los niños son los que toman las riendas de algo que parece írseles de las manos.

La actriz Rosamund Pike en 'El Hormiguero'
La actriz Rosamund Pike en 'El Hormiguero'

Rosamund, chica Bond en Muere otro día, estuvo de lo más simpática recordando anécdotas del rodaje, afirmando que la niña, que tenía cuatro años cuando la hizo, aún mantiene el contacto con ella a través de los vídeos que le envía. Añadió que algunas veces les daba los típicos problemas que plantean los pequeños, porque no siempre quería asistir a la jornada de trabajo ni ponerse el vestido que tenía que llevar en determinadas escenas. 

Al ser tan pequeños, desveló la actriz, no podían aprenderse los diálogos del guión, pero los adultos, que sí les ponían al día de en qué consistía cada momento a grabar, debían reconducir la situación para llegar donde la historia pedía, circunstancia que Rosamund comparó con un coche que tuviera el volante averiado y por lo tanto fuera muy complicado hacerle mantener la ruta originalmente propuesta.

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Pero se lo pasó bien, tanto en el rodaje como en el plató de las hormigas, que por supuesto jugaron con ella, en este caso a la divertida adivinanza de los vídeos hacia atrás y a cámara lenta: saber de qué objeto se trata al ir recomponiéndose, ya que lo filmado en su tiempo real eran distintas cosas haciéndose añicos al romperlas con una maza. 

Ese juego, y el de los niños con antifaces en los que el equipo de producción había colocado los ojos de actores famosísimos con los que Rosamund había trabajado para que los identificara, hicieron las delicias de la intérprete, que también contó lo mucho que se había esforzado para estar espectacular en la alfombra roja de los Oscar a cinco meses de dar a luz su segundo hijo.

Lo cierto es que lo logró y obtuvo por su confesión el sonado aplauso del público, que seguro volverá a repetirlo cuando Nuestro último verano en Escocia llegue por fin a los cines de España.

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