El pasado 4 de mayo nos dejaba uno de los periodistas más populares que haya dado la profesión en nuestro país, Jesús Hermida. Querido, admirado y respetado por todos, espectadores y compañeros de oficio, hizo gala de un estilo único, personal e intransferible que fue, durante los años ochenta y noventa, foco de innumerables imitaciones en programas de humor, que por aquel entonces invadían las cadenas con el soplo de aire fresco que siempre supone este género televisivo.

Hacía tiempo que no estaba en activo, de hecho lo último de lo que se encargó fue la comentada entrevista al Rey don Juan Carlos I, en enero de 2013, con motivo del 75 cumpleaños del monarca.

Un par de años más tarde un infarto cerebral se lo ha llevado y pocos han sido los homenajes que el maestro ha recibido posteriormente. Uno de ellos ha venido de la mano del actor y humorista José Mota, que en su programa, José Mota presenta, le ha dedicado una parodia, como las que antaño veíamos con asiduidad, tomando como base su legendaria retransmisión de la llegada del hombre a la Luna.

En este caso, Mota ha recurrido al enclave de la crisis para equiparar el logro de pisar el satélite natural de la Tierra con la llegada de un hombre a fin de mes. Sencillamente brillante.

Desde el control de realización de la emisión, el actor que interpreta a Hermida va contando cada uno de los avances de ese astronauta hogareño que baja las escaleras de acceso a su vivienda para encontrarse, en un suelo idéntico al de la Luna, una nota del casero.

Si en aquel 20 de julio de 1969 la frase célebre fue "un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad", lo que nuestro esforzado astronauta pronuncia ahora es "este es un pequeño piso para el hombre pero un gran gasto de comunidad", y es que vivir en 25 metros cuadrados es la verdadera conquista del espacio.

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Televisión

Tras unas cuantas vicisitudes, con el casero o con el frigorífico vacío, nuestro hombre consigue, con gran esfuerzo, colocar en la superficie lunar de su piso la bandera, sujetada con la fregona, y compuesta por la hoja correspondiente al número 31 del mes en curso. Misión cumplida, y Jesús Hermida lo celebra con aplausos y pidiendo en el estudio la subida del volumen de la música.

Un sketch que seguramente, el auténtico Hermida hubiera disfrutado, no solo por la magnífica ejecución del mismo, con esa mezcla de humor y crítica social y política, unida al sentido homenaje, sino por el recuerdo que supone de un momento crucial en su gran carrera como periodista.

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