Repentinamente nos ha dejado, aunque ya apenas trabajaba en el medio que le popularizó y él supo aportarle cosas nuevas. Jesús Hermida, al que los que somos maduritos recordamos de cuando informaba desde Nueva York, donde se adaptó bien hasta que su familia le hizo volver a España en 1978, con su ligero acento norteamericano y su flequillo, además de su manera inconfundible de hablar, ese habla lento que tanto gustaba imitar a los humoristas, y yo mismo probaba más de una vez de imitarle.

Hace casi 30 años, en 1986, renovó la Televisión del momento con un magazine matinal, que empezaba muy temprano y al que aportó un estilo personal, alternando secciones, series, tertulias y concursos. Eso sí, como todos los genios, tenía su narcisismo y una cierta tendencia a ser él siempre el centro del Universo, y en este programa se le notó más de una vez, hay que decirlo, pero supo armar un programa ameno que duró varios años, con colaboradores bien elegidos. Como anécdota, este programa empezó con tres meses de retraso, pues entonces había una Ley de Incompatibilidades que prohibía trabajar al mismo tiempo en la radio, en los diarios o siquiera hacer publicidad. Y como Hermida hizo un anuncio, pues hala, a esperar.

Él aportó lo que aprendió en su década de Nueva York, tanto que su estilo y su aspecto físico tenía mucho más de americano que de español, y se le veía rejuvenecer cuando en éste o en programas posteriores, entrevistaba a actores norteamericanos en inglés, como a Jack Lemmon. También abordó programas de entrevistas en profundidad (De cerca) o debates (Su turno), aunque en éste último cayó más de una vez en polémica por no saber controlar a los contertulios, como en aquel programa sobre el desnudo en el cine, donde el actor cómico Blaki se desmelenó contra las actrices presentes que criticaban que los hombres impusieran que ellas se desnudaran en las películas. En aquella época, estos escándalos, aunque pequeños, duraban semanas.

Antes de irse a Antena 3 TV en 1991, presentó el Telediario de las nueve de la noche, con mucho oficio, como siempre, aunque volvió a caer en el egocentrismo por ser él el único locutor en plató para todas las noticias y acabar el programa con todos los monitores mostrando un primer plano de él.

Ya en la cadena de San Sebastián de los Reyes, continuó con sus programas, aunque curiosamente no tuvieron ya el impacto de antaño, no sabemos si por que entonces las privadas tenían menos medios que TVE o por que, como dijeron muchos, se equivocó esta vez con sus colaboradores ante la cámara, menos carismáticos que los Nieves Herrero, Inma Soriano o Javier Basilio que le acompañaron en las mañanas de 1986.

Luego se metió a directivo de la cadena, pasando por casi todos los grados del escalafón, hasta que en 2004 se fue a Castilla-La Mancha TV, aun no arrasada por la incompetente gestión de Nacho Villa y Cospedal, y luego volvió a TVE con programas especiales, incluido uno que le hacía mucha ilusión, pues era el 40 aniversario de la llegada de Neil Armstrong y sus dos compañeros de la NASA a la Luna, que él retransmitió a toda España en su momento con gran entusiasmo.

Pocos quedan como él, cuando se van a cumplir dos años de la muerte de Constantino Romero, diez años más joven que Hermida, o con Luis Del Olmo ya retirado. Los tiempos cambian y las costumbres también, no sabemos si él habría encajado en la TV actual, sobre todo en la privada, con ese desmelene y esa falta de escrúpulos para conseguir audiencia. 

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