Contar con Kevin Spacey es una apuesta segura, por eso Renault y Publicis se han unido y han puesto en marcha una campaña para dar a conocer un nuevo concepto de vehículo con la atractiva idea de utilizar el tiempo como más le apetezca al usuario del automóvil, que, por supuesto, será conduciendo el Espace que con tanta habilidad nos promocionan.

Porque ahora, cada vez que llegue un bloque de publicidad nos podremos encontrar con uno de los mejores actores del mundo al volante, un Kevin Spacey que nos recuerda que como intérprete ha sido un padre que pasaba la crisis de los cuarenta soñando con una lluvia de pétalos de rosa, o un inocente criminal en una rueda de reconocimiento.

"Y quién sabe, tal vez algún día", afirma Spacey en el anuncio, "podré llegar a ser Presidente de los Estados Unidos".

Las referencias a American Beauty, Sospechosos habituales y a la serie de Televisión House of cards son las piezas que componen uno de los spots más originales de la temporada. Y más espectaculares también, porque reunir en un pequeño relato las escenografías que ilustran los momentos claves de estas obras cumbre en la carrera del actor resulta tan emocionante que lo único que se desea, una vez acabado el anuncio, es volver a verlo.

Esos pétalos de rosa inundando la pequeña pantalla mientras una chica que emula a la Mena Suvari que lo encandilaba en la cinta por la que ganó el Oscar al mejor actor lo mira con la satisfacción de saber a quién representa; ese policía que sale en su búsqueda sin encontrar al Espace, que le pasa por detrás, homenajeando el mismo momento legendario del film que le dio el Oscar como mejor actor secundario, para pasar, finalmente, a recibir la monumental escolta policial que tendría el máximo dirigente del país.

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Tres recreaciones contadas visualmente con una fluidez asombrosa, y narrado todo el conjunto con la voz profunda e insustituible de un Kevin Spacey que se dirige a la cámara, a los espectadores que admiran esos títulos, con una sonrisa cómplice, insinuada, casi de Gioconda, de esas que indican que no puede salirse del papel que le marca el anuncio (el de él mismo con los matices de la ficción publicitaria) pero con el guiño contundente de saberse introducido en un grandioso homenaje a lo más selecto de su filmografía.