Supervivientes no para de darnos sorpresas. En la Gala de ayer asistimos al rencuentro de la hija de Isabel Pantoja con su novio Alejandro Albalá tras casi dos meses sin verse y a todos nos sorprendió la falta de pasión en dos personas tan jóvenes que solamente llevan un años juntas.

Como amigos, perfecto, pero como novios amantes no convencieron a nadie. Pocas veces los espectadores han asistido a un reencuentro tan descafeinado, con una Chabelita de sonrisa contenida y mirada huidiza que repetía como una letanía lo mucho que le quería y le echaba de menos. Alejandro por su parte no se quedaba atrás en cuanto a comportamiento desubicado y falto de ímpetu.

La dirección del concurso les organizó una cena íntima en un pequeño Cayo. Sorprendía que siendo los dos mayores de edad la bebida fuese únicamente agua, pero bueno, cosas de la organización que tal vez temió que el alcohol les diese sopor y no pudiésemos ver momentos de pasión. La cena consistía en una gran fuente de espaguetis con albóndigas, el plato preferido de Chabelita, que fue ver la comida y lanzarse a por ella como si fuese su última cena.

No solo se sirvió una cantidad verdaderamente exagerada, sino que se puso rápidamente a comer sin esperar a que Alejandro ni siquiera pusiese su porción en el plato. El chico la miraba como alucinado y ella repetía “él sabe que lo quiero muchísimo pero también sabe que aquí se pasa mucha hambre.”Al decirle el presentador que escogiese entre comer o Alejandro, contuvimos la respiración ya que se lo pensó, aunque acabó escogiéndolo a él con cara muy compungida.

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J.J. Vázquez le aclaró que era broma y ella tras mostrarse aliviada atacó el monumental plato de espaguetis con fruición y así pudimos comprobar, que al igual que a su hermano Kiko Rivera por lo visto lo que mejor se le da es comer. El plato quedó tan limpio que casi no hacía falta lavarlo.

Acabada la cena “íntima” llegó el momento de la despedida de los enamorados y seguimos estupefactos al ver a un Alejandro llorando como un niño pequeño al que Chabelita mecía en su regazo consolándolo, mientras le daba pequeños besos en la cara para decirle un par de veces “Y gracias por venir, eh!, por favor” que no sabemos exactamente qué significa, y que nos deja claro que esta pareja comparte cariño y amistad pero que entre ellos no se da la química necesaria para vivir una gran pasión. Los besos eran simplemente cariñosos y en los abrazos guardaban tal distancia que hubiera cabido otra persona en medio.

Cómo se habrá visto esto en Telecinco que han decidido no subir a la web el vídeo de la cena y únicamente se puede visionar el del reencuentro. J.J. Vázquez le comunicó a Alejandro que el domingo durante el Debate se volverían a ver y en plató dejo caer que seguro que entonces había “tuku-taka”. Desde aquí esperamos que los espectadores no se dejen engañar, ni ha habido ni va a haber ningún encuentro íntimo entre Chabelita y ese novio de confitería con el que mantiene una relación que parece tener los días contados.