A veces con lo difícil olo arriesgadísimo, podemos tener resultados mucho mejores o con más mérito que cuandose hace algo aparentemente fácil. JordiÉvole, en su programa televisivo Salvados,cuando decidió sabiamente dejar a un lado el estilo festivo y autoparódico queheredó de cuando empezó como parte del público en el programa de Andreu Buenafuente (de cuando empezó enTV3) y luego ya como subdirector del mismo. Ya no hace aquellos sketchespromocionando unos DVD con lo mejor de aquel programa de Andreu, diciendo “Y asíreiréis con el Buenafuente ese, el Andrés Pajares de Catalunya”.

Cuando la gente se diocuenta del toque de denuncia social de Salvados,empezó a subir la audiencia, y Évoleempezó a tratar toda clase de temas peliagudos, incluso el de la pena de muerteen EEUU, sin dejarse amilanar por un defensor acérrimo de la pena capital quele miraba como si no supiera lo que decía, o los recientes sobre Grecia y la horrible crisis que lesahoga.

Esta temporada, Évole empezó trayendo a líderespolíticos como Oriol Junqueras y PedroSánchez a convivir con familias radicalmente contrarias a sus convicciones.Junqueras no llevó muy bien aquello,pero fue una valiosa lección para él, y Sáncheztampoco pareció sentirse a gusto. Junqueras tuvo la satisfacción de que laabuela de la familia andaluza aquella fue días después al Parlament a verlehablar en un debate.

Un tema duro de tratar fue Zaida, la militar que acusó a un colega de acoso sexual, algo que el Ministro deDefensa se niega a admitir por una especie de solidaridad varonil, pero quequeda ahí como muestra de lo que debe hacer una Televisión, más allá del puroentretenimiento.

Pero quedaba el colofón aesta temporada, y Évole lo encontróentrevistando al ex etarra arrepentido IñakiRecarte, que en el pueblo navarro donde reside se despachó a gusto contra ETA y cómo todo ha sido inútil. Eso sí,no caía la cosa en sensiblería barata ni tampoco en moralismos. Ni por parte deÉvole ni por Rekarte. Y dejaba los largos silencios de él sin cortarlos, paraver bien su cara y cómo asume lo que hizo.

Hay muchas perlas que elentrevistado dejó: “Matas en nombre de unpueblo y no sabes ni su Historia”, “ETA era una secta en la que éramos ovejas”,“[Esto no sirvió] para nada, paradejar tres o cuatro generaciones fastidiadas”, “A ver quién tenía los huevos deirse”, “Buscas gasolina en el odio y por dentro estás podrido, vives una vidairreal”…

Pasó dos décadas enprisión, sobre todo en Cádiz, y allíconoció a la que es su mujer y madre de su hijo, andaluza y trabajadora social.Salió al derogarse la Doctrina Parot.Fue un testimonio tan conmovedor como el de Roberto Saviano, autor de “Gomorra”perseguido por la Mafia desdeentonces, aunque éste estaba del lado de la Ley, no en contra de ella.

Incluso nos recordaría alprotagonista de la película alemana “La vidade los otros”, el implacable oficial de la Stasi que después de arruinar la vida de miles de personas en la RDA, un día decide ayudar a un famosoescritor a librarse de sus propias garras y paga sus culpas convertido en unsimple repartidor de propaganda, pero que al cual el escritor le dedica unlibro agradeciéndole su ayuda… eso sí, llamándole con su nombre en clave. Nopodía saberse su nombre, pues los familiares de los perseguidos, muchos deellos se suicidaron, irían a por él y no sabemos si le perdonarían.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más