Como ya he contado varias veces en esta revista, he ido muchas veces de público a programas de todo tipo. Lo más cutre que vi era hasta ahora "Splash, famosos al agua", que casualmente se hacía cerca de donde vivo, pero lo que tiene que ver con lo que explico aquí es que tenía que hacer gran esfuerzo en disfrutar con los saltos de trampolín, que quizá eran lo mejor de dicho programa, teniendo en cuenta su vacío absoluto, en donde Santiago Segura, más a su aire en "Increíbles, el gran desafío", allí estaba encorsetado y perdido.

Pues alguien como él, con sus frases ocurrentes, se agradecería su presencia en la nueva edición de Supervivientes, reality donde sus concursantes famosos tienen que sobrevivir como Robinson Crusoe en una isla paradisíaca.

Al ir como público, me animó sólo el ver a Víctor como coordinador, que es igualmente el de La Sexta Noche, simpatiquísimo. Por que el resto del programa me dejaba más frío que el congelador de una nevera en Siberia.

Habiendo ido pocos días antes como público a un nuevo programa que prepara Carlos Sobera, con números de acrobacia, danza y música realmente magníficos, lo que vi en "Supervivientes" lo encontré más falso que un billete de 3 €. Nada de lo que veía u oía parecía auténtico. Ni las discusiones de los tertulianos, que suspiraban por participar "en este maravilloso programa", como decía uno, en un acto de peloteo carente de naturalidad.

Tampoco me resultaban creíbles las conversaciones de las mujeres presentes en la isla hondureña de esta edición, quejándose de las intrigas de los hombres contra ellas o qué sé yo.

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No creo que con una cámara delante expresen eso tan abiertamente. Se notaba a millones de kilómetros que estaba preparado.

Entre los concursantes, me resultaba curioso ver al actor porno Nacho Vidal vestido, y que no acabara liado en una escena de esas con alguna de las mujeres, da lo mismo Carmen Lomana que las jovencitas. Qué raro que no aprovechen este morbo los guionistas del programa, o todo llegará. Su colega Rocco Siffredi participó en la edición italiana ("La isola dei famosi"), aunque en vez de acostarse con otras, le entró una morriña de volver con su mujer que más que un actor porno parecía un enamorado decimonónico. Sí lo hacen con una italiana, de la cual proclaman de manera sensacionalista que ha hecho "edredoning" y tiene novio.

Como Víctor el coordinador nos dio libertad de expresión, no teníamos que aplaudir todo sin más, podíamos abuchear o no hacer nada. Yo opté por la "tercera vía". Aunque he pensado que la próxima vez que vaya, intentaré hacer como en "Splash", no tomarme en serio nada de lo que vea y aplaudir como si todo fuera una fiesta.

Resultaba triste ver al veterano rockero aquel metido en éste berenjenal, y pensaba que Rosendo nunca habría aceptado ir, él es demasiado íntegro para vender sus discos sólo por salir en programas así.

Por que este programa y otros parecidos de la cadena que lo emite es entretenimiento sin pretensiones, aunque luego nos suene a falso el debate, como si hubieran descubierto la penicilina al decir que si ésta ha hecho mal o si un cantante llamado Rasel (nada que ver con Russell Crowe), que se rajó antes de empezar pese a sus aires de héroe a lo Indiana Jones, fuera calificado de "cobarde" y "egoísta" por las tertulianas que "hubieran dado su vida" por ir a esa isla, en otro detalle falso del programa, al ir él mismo a dar la cara, recibiéndolo y despidiéndolo sin aplausos ni nada.