Con aplausos y vítores. Así ha recibido el público del festival de Málaga a la que este año ha sido la presentadora de la gala inaugural, la actriz Silvia Abascal. Lo ha hecho junto a otro actor, Asier Etxeandia, en un marco muy especial, porque ha tenido el honor de abrir la edición número 18, la de la mayoría de edad de una muestra que empezó como todos los bebés, caminando titubeante, sin demasiada seguridad, pero ya se ha convertido en un referente para la industria de nuestro país.

Silvia apareció radiante, con un Stephane Rollans consistente en un jumpsuit con capa en blanco y dorado que despertó la admiración de los asistentes y congregó sin discusión los flashes de los fotógrafos.

Es muy posible que Málaga ya tenga su ganadora absoluta en cuanto al glamour desplegado en la alfombra roja.

La memoria lleva irremediablemente cuatro años atrás, también al certamen malagueño, cuando sufrió un ictus del que se ha ido recuperando lentamente, con mucho esfuerzo, sin detenerse en sus avances ni un solo momento, poquito a poco, como ella siempre ha dicho cuando le han preguntado por su enfermedad.

Escribió Todo un viaje para contar el suyo y dar testimonio de que se puede salir y volver a la vida normal y su continua actividad desde la publicación de su experiencia ha sido la mejor de las demostraciones.

Descubierta por Chicho Ibáñez Serrador para el concurso Un, Dos, Tres... responda otra vez, donde interpretaba a una niña poseída, Silvia no ha hecho sino darnos alegrías, eligiendo proyectos maravillosos y brillando en cada una de sus apariciones.

La simpatía de la que siempre ha hecho gala no ha sido incompatible con la credibilidad que le ha aportado a sus personajes, sus Begoña, que así se llamó tanto en El lobo como en Vida y color, su Verónica en la durísima El tiempo de la felicidad o su Clara, de la mítica serie Pepa y Pepe, con la que se consagró como la excepcional intérprete que es.

¿Piensas perderte estas noticias?
Pincha en el botón de abajo para mantenerte actualizado sobre las noticias que no te puedes perder, tan pronto como ocurran.
Televisión

En Málaga ha hablado del futuro, de sus ganas de seguir trabajando cada día más y en nuevas facetas dentro de su profesión, ya que se ha lanzado a la dirección con el cortometraje No digas nada. Y en breve la veremos junto a Miguel Ángel Solá en Pasaje de vida o en Truman, uno de los títulos más esperados del año, en el que Cesc Gay dirige también a Ricardo Darín y Javier Cámara.

Enorme bienvenida la que le da la profesión, y aunque la hipoacusia que todavía padece, es decir, la molestia que siente ante casi cualquier sonido, aún es reseñable, hay que dedicarle un gran aplauso por la fortaleza demostrada.

Y porque verla reinando en cualquier evento es extremadamente emocionante.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más