El periodista Jordi Évole viaja esta vez hasta Bolivia, para entrevistar al presidente Evo Morales, el primer gobernante indígena de su tierra y lo acompaña a diversos actos públicos durante todo el día. Un hombre llano, sencillo, que conduce su propio coche sin escolta, se muestra risueño y tranquilo.

Su forma de vestir quizá nos sorprenda, en España, un jersey de franjas de colores nos resulta una prenda inconcebible para un presidente del gobierno. Évole se mostraba, como es lógico, sorprendido por su sencillez. Pero como decía Morales, "la corbata separa la mente del corazón", ¿cómo voy a llevar corbata? Bromeaba.

Resulta un poco cómico, imaginar a Rajoy vestido de futbolista, con su nombre en el reverso de la camiseta y con el número 10, jugando un partido con su escolta, en un polideportivo que acaba de inaugurar, como si tal cosa, mientras el pueblo mira y ríe en un día de fiesta. Se palpa en el ambiente, el amor que las gentes sienten por este hombre de mirada franca y serena.

Evo Morales es sin duda, una forma de hacer política que desconocemos, un gobierno por y para el pueblo. Antes de él, Bolivia era conocida como el segundo país más corrupto del mundo. Morales sufrió incluso intentos de asesinato que el pueblo consiguió evitar. Nacionalizó empresas energéticas y aeroportuarias, pues, afirmaba, no respetaban los derechos de los bolivianos.

Bolivia consiguió así la independencia económica y no solo política, explicaba Evo Morales y lo considera como un paso imprescindible para la recuperación de la soberanía.

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Recordaba que habló con Pablo Iglesias, el líder de Podemos, en una visita que el politólogo realizó a Bolivia y aseguraba sentir simpatía por él y por sus ideas políticas.

Cuando Jordi Évole, consciente de la supremacía que la prensa estadounidense y europea ejerce sobre la realidad política en América Latina, le pregunta acerca de su forma de gobernar, Evo se muestra educado pero tajante. "No hay que confundir Evo con 'ego', eso tiene que quedar bien claro", "Yo hago lo que el pueblo me manda que haga, ellos priorizan y yo obedezco".

Evo advertía riendo, que quería que eso saliera en la entrevista. Esto no es una dictadura, al igual que no lo es Venezuela o Cuba. "Fidel Castro y Hugo Chávez son dos hombres históricos a los que yo me sumé" rememora con nostalgia Evo, al contemplar una fotografía de él mismo con estos dos iconos de América Latina.

Como decía el presidente boliviano, la realidad de Suramérica no puede conocerse desde fuera, hay muchas cosas que los europeos no podemos comprender, el contexto histórico, desde luego es completamente diferente y pasa por la liberación, tanto política como económica, de los pueblos.

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