"Casados a primera vista" echa el telón a su primera temporada, y viendo su bamboleo en la parrilla televisiva, su discreto seguimiento por parte de los espectadores y el modesto acierto del test de compatibilidad, no nos atrevemos a predecir si Antena 3 se atreverá con una segunda entrega del programa.

Ayer y tras que Telecinco contraprogramara el inicio de "Supervivientes 2015" para coincidir con "Casados a primera vista", el programa de los matrimonios fue vapuleado por el "Reality" playero. Aunque aguantó el tipo, con un poco más de 2 millones de seguidores, la Gala inaugural de Supervivientes se fue a los 3,1 millones de telespectadores.

Aunque ya reconocimos que la sexta entrega de "Casados a primera vista" estuvo realmente bien, en cambio, el colofón final ha sido más bien discreto. Un capítulo sin más emoción que saber cuál de los concursantes iba a firmar o no los papeles del divorcio y, a la postre, saber que pareja iba a permanecer unida hasta que la muerte los separe.

Y visto lo visto no hubo grandes sorpresas y, a pesar de su buen inicio, Enrique y Verónica no consiguieron pasar el test de convivencia. Ella, agobiada por Enrique prefirió poner fin al matrimonio. Enrique también firmó los papeles del divorcio; sin embargo, esta acción correspondió más a un ataque de despecho que a sus propios sentimientos. Defraudado por las confesiones de Verónica no quiso quedarse con los papeles sin firmar.

Lo de Toñi y Laurent era un matrimonio en extinción.

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La verdad es que el "feeling" entre esta pareja siempre ha sido nulo. Y la falta de relación y convivencia podría deberse a una falta de entendimiento lingüístico.

Toñi, que más que castellano solamente entiende el andaluz, nunca ha sido capaz de comprender el español-belga de Laurent y, tras casi dos meses de convivencia, sigue entendiendo "cubana" cuando Laurent dice "cubata", y no es capaz de entender ni siquiera el monosílabo "ron" cuando sale de la boca del belga asentado en Murcia.

Y eso que Toñi se define como "abierta". Habría que echar mano del diccionario de la RAE para ver si es que últimamente han cambiado su definición. Una persona que no le gusta ver mundo, protesta porque la llevan a una casa rural, no es capaz de probar nuevas experiencias gastronómicas y etcétera, etcétera, se puede definir de cualquier forma, menos de abierta. Eso sí, Laurent ha hecho un Máster en sofás, ya que ha probado todos los que se han puesto a su alcance en el concurso.

Al final, la única pareja que ha conseguido sobrevivir al test de compatibilidad ha sido la formada por Salva y Gloria.

Aunque empezaron de forma renqueante, el carácter de Salva ha hecho honor a su nombre y ha conseguido "salvar" el matrimonio.

La misma Gloria reconocía que no ha encontrado un hombre mejor en su vida. Además, y para que la pareja triunfara, el programa fulminó por completo a la suegra. Ayer, Salva meditaba su decisión con el bueno de su padre, pero su mamá no salió en ningún momento para evitar la fuga de Gloria.

Acaba, por lo tanto, un programa que ha tenido su punto. Con algún altibajo que otro, el programa ha conseguido mantener una decente audiencia y, sin un formato muy espectacular, comparado con otros "realities" a los que estamos acostumbrados, ha conseguido llegar al final con cierta dignidad. Sin embargo, o cambian el test de compatibilidad o al equipo de psicólogos o que la próxima edición le llamen "Divorciados a primera vista".