Pobre Chavela Vargas, si levantará la cabeza comprobaría que su canto "que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel" no siempre es verdad. Hoy en el cuarto episodio de "Casados a primera vista" nos proponíamos darle una segunda oportunidad al test de compatibilidad y ver si no siempre se cumple el dicho popular de que "las primeras impresiones son las que valen".

Nuestro objetivo era ver si las parejas iban a disfrutar de una luna de miel o si, por el contrario, esta se iba a transformar en una auténtica luna de hiel.

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Veamos las parejitas, pero no esperen grandes milagros.

Gloria y Salva. Luna de Hiel en Roma: Lo de haber seleccionado a esta pareja como compatible no tiene ni pie ni cabeza. Aparte del carácter, por no excedernos en el calificativo, "especial" de Gloria, aquí el problema está en el equipo de psicólogos del Programa, que habría que pensar en quitarles el título. No sabemos el número de preguntas que contenía el test, pero hubiera bastado incluir una tan simple como, ¿os gusta el fútbol?

¿Luna de miel o Luna de hiel?
¿Luna de miel o Luna de hiel?

Salva hubiera contestado, sí de vez en cuando voy a ver al Albacete al campo, pero al oír a Gloria decir "antes me cruzo el Ganges a nado con llagas en los pechos que ver un partido de fútbol" cualquiera se hubiera dado cuenta que esta pareja no pega ni con cola y podrían haberle ahorrado el sufrimiento al pobre de Salva.

Luego, además, van y eligen Roma como destino de la luna de miel, el mismo que Gloria sufrió en su pasado y malogrado matrimonio.

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Vamos, una serie de despropósitos que ya auguraban que la luna de miel iba a ser un desastre y Gloria que sigue prefiriendo el Ganges que volver a Roma otra vez.

Toñi y Laurent. Luna de Hiel en Estambul: No es sólo el idioma, es que estos dos no se entiende, y no será porque Toñi no lo intenta, habla, habla y habla hasta la extenuación. Y qué arte tiene la niña con el regateo, parece que lleve toda la vida en el Bazar turco y el pobre de Laurent que casi sale volando en una alfombra mágica.

Al menos, parece que lo van a intentar pero se antoja difícil.

Laura y Mariano. Luna de Hiel en Tulum, Méjico: Esta pareja de recién casados se han leído Hamlet más de una vez, ya saben, "Ser o no ser, esta es la cuestión", pues eso, relajación o aventura, spa o motos, sofá o cama, vamos, que no se ponen de acuerdo.

Al final se pusieron de acuerdo en ir a visitar a una Chamana para que les adivinará el futuro y la buena señora, como el test, tampoco acertó.

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Ahora ya ni se hablan y, visto lo visto, o mucho cambia esto o en un mes están pidiendo los papeles del divorcio.

Verónica y Enrique. Luna de Miel en Los Ángeles: ¡Qué bonito es el amor! y qué difícil dar con la tecla. Pero cuando triunfa todo es posible, y si no sólo hay que ver a Verónica y Enrique por las calles californianas. Cogidos de la mano, besitos en cualquier esquina y Enrique que se ha venido tan arriba que hasta domina el inglés como si fuera nativo.

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¡Qué momentazos! Las endorfinas a flor de piel y disfrutando como los enamorados de las puestas del sol, del patinaje y de los actores famosos; ahora sólo queda, como dice Verónica, dar el último paso el "seso".

Pues resumiendo, sólo una Luna de Miel con todas sus letras y, a partir de ahora, la rutina diaria, un mes por delante para ver si se arreglan o se estropean las cosas y, después de este mes, o cada uno para su casa o a ser felices y comer perdices.

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