No hay ninguna trampa en el titular de este artículo. La cantante Madonna, de 56 años, ha concedido una entrevista para el programa norteamericano "Howard Stern Show", y durante la misma ha hecho una dificilísima confesión que a nadie ha podido dejar indiferente. Y es que, aunque haya llovido mucho desde entonces, la polémica artista de Michigan ha relatado cómo fue atacada sexualmente cuando contaba con solamente 19 años. Ella misma se culpa por haber sufrido tan traumática experiencia.

Los hechos tuvieron lugar en la ciudad de Nueva York.

Una joven Madonna se acababa de mudar a La Gran Manzana, y recién llegada no conocía a nadie. Sin contar con amigos ni gente en la que pudiera confiar o apoyarse, trataba de ser lo más simpática posible con todas las personas que la rodeaban en cada momento. Fue precisamente esa excesiva amabilidad lo que hace que ella misma se sienta la que incitó a este grave delito que sufrió en sus carnes.

Todo ocurrió cuando la intérprete de "Like a virgin" estaba hablando con alguien debido a que necesitaba dinero para poder asistir a una clase de danza.

Madonna narra cómo la puerta del lugar estaba cerrada y era de urgencia que realizara una llamada telefónica.

Sus supuestos "amigos" le dieron dinero y uno de ellos se ofreció amablemente a acompañarla hasta la cabina de teléfono para que no fuera sola. Llegando a ella, le ofreció subir a su casa, cerca del lugar, a realizar la llamada más cómodamente. Ella, según cuenta, entendió hospitalidad y buenas intenciones, por lo que accedió. Lo que ocurrió después, ustedes ya lo intuyen.

Pese a la gravedad de ese capítulo tan triste en su vida, la cantante nunca hizo ninguna confesión ante la Justicia.

Y es que la por entonces joven ingenua se negó a presentar una demanda ante la policía porque su entorno le había asegurado que, si lo hacía, le realizarían una serie de exámenes físicos, tendría que asistir a los tribunales y tendría que detallar aspectos personales. Ella no quería airear el asunto porque consideraba que era una humillación, por lo que decidió guardarse para sí misma todos los detalles.

No es de extrañar, pues es un alto porcentaje el de mujeres violadas que no se atreven a denunciar este tipo de agresiones por miedo al alcance y la repercusión que puedan tener unos hechos que consideran humillantes...

Cuando, pensándolo fríamente, la humillación es realmente para el agresor y no para la pobre víctima, porque hay que tener mente enferma para actuar así.

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