A algo más de veinticuatro horas de conocer quien abandona la casa de GH VIP, los poncertanjes de expulsión no consiguen estabilizarse. Esta situación indica que la decisión está siendo difícil y que la preferencia de la audiencia se está debatiéndose entre dos extremos muy diferentes y opuestos.

El bien y el mal, la tierra y el cielo, lo masculino y lo femenino, todos ellos polos opuestos pero interconectados que la doctrina taoísta lo define como el Yin y el Yang. Pues esto ocurre con Ylenia y Ángela Portero. Por un lado la educación frente la mala educación, el saber estar frente a la improvisación, la templanza frente al exceso, la frialdad frente a la calentura.

Dos polos opuestos destinados a convivir en una misma morada y con resultados claramente antagónicos.

Muchas son las razones lógicas para elegir a Ylenia como la expulsada de mañana y, además, y de rebote "darle en los morros" a su amiguísima Belén Esteban. Sus salidas de tono, su falta de coherencia y su mala educación generan unas terribles ganas de poner a Ylenia de "patitas en la calle".

Pero inherente a la doctrina del Yin y el Yang está también la dificultad de decidir o posicionarse frente a los polos opuestos. Hablando claro, una cosa es lo que se debe de hacer y otra cosa muy distinta lo que te pide el cuerpo. En este sentido, el comportamiento de Ylenia en la casa es infame, pero, sin embargo, algunas de sus actuaciones televisivas han sido de las páginas más memorables y calientes que se han visto en GH VIP.

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Por el contrario, el transcurrir de Ángela Portero por la casa es de lo más correcto pero lleno de un aburrimiento y hastío supino. Visto lo visto, la audiencia está destinada a elegir entre el respeto y la convivencia moderada o entre el show y el divertimiento.

También Fede está nominado, pero en esta ocasión, e inexplicablemente, el italiano ejerce de "palomita suelta" o "cascarón de huevo" y el hecho de que Fede pueda seguir morando la casa de GH VIP también puede generar un morbo añadido a la continuidad de Ylenia. Esas discusiones acaloradas, los posible "edredonings" y las más que probables sesiones sin cámaras puede hacer que algunos espectadores se decanten por eso que tan bien cantaba Freddy Mercury y que sonaba como "The show must go on".