En la Casa Real Española todos pensaban que tras la abdicación de Juan Carlos I los escándalos iban a cesar y que después de una tormenta cargada de chanchullos, acusaciones y una pérdida de creencia en los valores que representa la monarquía iba a llegar la más absoluta calma, los que lo predijeron se han equivocado estrepitosamente.

La presunta amante de Juan Carlos I, la archiconocida Corinna Zu.Sayn Wittgenstein que trabajó como asesora cuando Juan Carlos I fue Rey, hasta el escándalo de Botswana, se llevó 30 millones de euros de las arcas públicas del contribuyente desde el año 2004 hasta el 2013 y una lista interminable de contactos valiosa según informa Interviu, ahora se conoce que ese dinero público se ingresó en cuentas de paraísos fiscales, entre ellos Suiza y que nunca realizó sus obligaciones fiscales en España.

La cuenta que regenta en Suiza esta administrada por un broker que está salpicado por la trama Gürtel lo que ha provocado indignación entre la ciudadanía española y más cuando la Fiscalía Anticorrupción no investiga el caso, las especulaciones que se barajan por la repentina desaparición de Corinna de España son muy diversas, desde que fue contratada siempre se ha deducido que mantenía algo más que una relación profesional con el exmonarca, que Juan Carlos I estaba encaprichado de ella como un niño con su juguete y en consecuencia su matrimonio era una farsa en la que el disfrutaba placenteramente y su mujer Doña Sofía permitía esta relación carnal para mantener los privilegios reales.

La mujer de los 30 millones aprovechó ese cariño para mantener relaciones con el poder, conseguir dinero a y cuando tuvo que huir de España lo hizo con pesar tremendo porque de puertas para adentro era llamada "la princesa".

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Después del desengaño amoroso ha adoptado el camino del silencio sepulcral pero asegura que si se ve atacada contará secretos de palacio y sacará a la opinión pública documentos importantes donde hay importantes transacciones de dinero, parece que está no será la última vez que oiremos hablar del ojito derecho de Juan Carlos I.