Aunque los líos no censan en la casa de Pirque, con parejas que dan sus primeros pasos y otras que parecen estar en sus últimos, lo cierto es que aunque pase menos veces de las que nos gustaría, en Amor a prueba también hay lugar para el romanticismo.

Eso es precisamente de lo que más ha habido en las últimas horas en el Reality de Mega, de la mano de dos parejas, una en ciernes y la otra que trata de superar las dificultades que le ha ido poniendo el propio concurso a lo largo de los últimos meses.

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Sin duda, unas de las imágenes más bonitas que hemos podido disfrutar en los últimos días llegó de la mano de la cena entre Leandro y Adriana. Una comida romántica que el chico se ganó como premio tras demostrar sus buenas dotes de jote.

El premio era una cena en la que debía elegir acompañante, y no se lo pensó: Ella sería Adriana.

A la luz de las velas ambos disfrutaron de la tranquilidad necesaria para sincerarse y decirse, sin llegar a decírselo, que se necesitan y que quieren estar juntos. Una escena de película que provocó alguna lágrima entre la audiencia más sensible.

La otra imagen más melosa llegó de la mano del español. Tony quiere recuperar el amor de Oriana tras el flirteo de esta con Álex y no dudó para nada en hacerse con un ramo de flores y con un globo amoroso para regalárselo a su amor. Álex, como no, se mosqueó con el gesto.

Sin muchos altibajos han llegado a cumplir nada menos que tres meses la pareja más consolidada del concurso, como es la de Junior y Mila. Ambos celebraron esta fecha con una torta casera preparada por ellos mismos jurándose fidelidad hasta el fin de sus días.

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Los puntos más tensos de las últimas horas han estado marcados por los celos de Pedro con Michelle, quien se pasó de cariñosa en la fiesta de blanco y negro y por los malos modos de Michael, quien se ha cansado ya de Liz y centra ahora todos sus esfuerzos en acercarse a la modelo brasileña. Parece que a ella no le importa mucho dejarse querer antes de decidir con quién quiere acurrucarse en la casa.