La tertulia de actualidad política ‘La Sexta Noche’ presentada por Iñaki López, estuvo, como cada sábado, muy caldeada. No faltaron por supuesto, los colaboradores habituales como, Paco Marhuenda o Eduardo Inda. Estaban presentes también, los representantes de los distintos partidos políticos, el socialista Antonio Miguel Carmona y el popular Pablo Casado, que alternan acusaciones y risitas con su “y tú más” característico. Alberto Garzón, secretario general de Izquierda Unida e Irene Montero, de Podemos, intentaron explicar sus respectivos programas electorales en materia social.

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Algo que, como era de esperar, resultó imposible.

Dos programas sociales con características similares, centrados en el rescate ciudadano, de lo más interesantes, quedaron reducidos a chanzas y menosprecios.

Esperemos que pronto, los programas de los dos grandes partidos, PP y PSOE, sean analizados y llevados a debate con tal minuciosidad.

Paco Marhuenda contaba que en campaña electoral, todos los dirigentes políticos se lanzaban acusaciones y sobreactuaban, y que por lo tanto, el espectáculo al que estamos asistiendo es de lo más habitual. “Después de las elecciones, todos se sientan y comienzan los pactos, no nos engañemos”. En este contexto, que giraba alrededor de las próximas elecciones andaluzas, explicaba Alberto Garzón, que Miguel Carmona y Pablo Casado, le recordaban “a sus dos gatitos”. Mis gatitos, decía Garzón, hacen como que se pelean durante el día, pero por la noche duermen juntos. Una metáfora que ilustra estupendamente una impresión que tenemos la mayoría de los ciudadanos acerca de la actuación de los dos grandes partidos.

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Carmona, enseguida recurrió al show ante la imposibilidad de negar este hecho, intercalando un “miau” a cada acusación lanzada contra Izquierda Unida y al alabar la actuación del PSOE en materia de educación y sanidad, mientras el público coreaba “miau, miau”. Lo cierto es que no era asunto de risa, pues se refería al gobierno del PSOE en Andalucía, una comunidad que está sufriendo más duramente la crisis que otras zonas españolas. Este tipo de pitorreos ya comienzan a cansar, mientras los políticos intercambian chanzas y cifras, la población sigue sufriendo los efectos de las políticas bipartidistas.