José Mota es un auténtico genio del humor. Lo lleva demostrando desde que en 2009 Televisión Española estrenó La hora de José Mota, ya en solitario tras su paso de veinte años, por el dúo Cruz y Raya, donde se empezó a crear la fama del extraordinario representante del arte de hacer reír que hoy sigue siendo. Aquel programa terminó en 2012 y desde entonces lo echamos de menos en la pequeña pantalla, a la que volvió las pasadas navidades con un especial titulado Cuéntame un cuento, que fue todo un éxito de audiencia y de prestigio.

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Quedó en la memoria colectiva como un ejemplo del buen hacer en lo que a parodias y sketches se refiere y ahora, el maestro retoma su aparición semanal en nuestras televisiones con otra dosis de imaginación y talento.

José Mota presenta... es su nuevo proyecto, y a juzgar por los datos de audiencia obtenidos, mejor no le ha podido salir este retorno, ya que más de tres millones de espectadores estuvieron pegados a sus receptores y es de imaginar que todos rieron y admiraron su trabajo, que dio comienzo a golpe de musical, con su propia versión del Make them laugh, de Cantando bajo la lluvia, contando, en su caso, lo difícil que es, aunque no lo parezca en alguien de su talla, empezar una nueva temporada. A continuación, Mota dejó patente que a la hora de reinventarse no le gana nadie y aunque el esquema del espacio se base en sketches, cada uno de ellos cuenta con fórmulas actualizadas para no cansar al espectador con lo ya visto y conocido.

Así, los viejos personajes dan lugar a otros nuevos, y ahí tuvimos a Chicote en una particular versión de Pesadilla en la cocina... de Elm Street.

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Brillante solo con contarlo, si se ve, ya se aplaude. O El Fumi de Morata, un caradura que, en su presentación, intenta ligarse a una chica en la cola de un cine contándole su disparatada vida.

Famosos y creaciones nuevas, brillantes todas ellas, al igual que los distintos sketches en que aparecen, caso de El objetivillo, donde una pequeña Ana Pastorcilla entrevistaba a un Pablo Iglesias con una imitación del político casi perfecta. También acude Mota a la realidad social y no pierde la ocasión para satirizar la adicción al móvil creando una clínica de desintoxicación en la que el Equipo de Investigación de una Gloria Serra en la que el cómico se transforma, va narrando, con el estilo de la periodista real, los peculiares métodos utilizados para que los usuarios no cojan sus teléfonos. Son tantos los sketches que borda Mota que la cifra de audiencia conseguida se antoja no solo normal, sino escasa. Pero lo bueno es que lo tenemos de vuelta y que puede seguir batiendo sus propios récords semana a semana.