Un Ministro del Interior español cuyo índice de popularidad es muy bajo (sacaron la conclusión de que sería más popular contra ETA), según dijo Jordi Évole al final de la entrevista, la primera vez que un ministro del Gobierno Rajoy concede al programa Salvados, contestó a las preguntas del periodista de Cornellà de Llobregat sin mirar demasiado a los ojos de él, parpadeando en exceso y a veces yéndose por las ramas. Algo habitual en un político lo último, pero aquí demostraba Jorge Fernández Díaz estar muy inseguro.

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Empezó el programa brillantemente, en uno cualquiera de las banlieues francesas, de edificios feos e impersonales de barriada, Clichy-sous-bois, donde hay mucho paro y delincuencia, y donde viven la mayoría de los musulmanes franceses.

Hablaron con dos imanes: ambos condenaban la violencia y los atentados contra Charlie Hebdo, pero no aprobaban sus dibujos sobre Mahoma. Dicho ello con educación y elegancia, nada que ver con los radicales de Estado Islámico, movimiento al cual ellos también condenan. El que cree que se han radicalizado algunas mezquitas, está amenazado de muerte y con protección policial.

Pero una residente del barrio dijo que a ellos no les llegan los lemas de la República francesa, Libertad, Igualdad y Fraternidad, que "sólo a los que son 100 % franceses, no lo sentimos igual los hijos de inmigrantes". Asimismo, un ex corresponsal de Prensa en Paris, Miguel Mora, recordaba que a aquellos barrios, antes no iba la Policía, por lo que se hacía lo que se quería en ellos. Las mezquitas fueron la Cáritas local para los necesitados.

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Ya en la entrevista con Fernández Díaz, sus respuestas a un directo Jordi Évole que le interrumpía en numerosas ocasiones con una pregunta tras otra, casi se podrían resumir en los comentarios que Twitter tenía sobre la marcha, pues aparte de lo ya comentado de apenas mirar a la cara al entrevistador y aquel parpadeo nervioso, sus respuestas parecían rutinarias, algo cansinas y en algún momento con un cierto sermón camuflado entre sus palabras.

La revista satírica Mongolia, una de las más sarcásticas junto con la ya clásica El Jueves, sacó y retuiteó varios tuits como "Si sigo viéndole, voy a soñar que soy virgen y que me condecora" (del Twitter de la periodista Maruja Torres), y otros de cosecha propia como "Jorge Fernández Díaz es Antonio Ozores", "Pongo la mano en el fuego por que no se tortura, pero si se hiciese, pues la quito y ya está", "La Prisión Permanente Revisable no tiene nada que ver con la cadena perpetua, y mi hermana no tiene nada que ver con la hija de mis padres", y el tuit más cañero: "No se nos olvide que tenemos un Ministro del Interior que dice que vio a la Mujer del Espacio en Las Vegas. ¡Cucuuuuuuu!"

El propio presentador Jordi Évole iba comentando en su Twitter o retuiteando los de otros, con apuntes como el de Cristina Pardo: "Hay 0, 1, 2, 3, 4, pero estamos en nivel 7. Y sería el 5, entre alta y baja. La amenaza yihadista versión empanadilla de Móstoles". Ana Pastor, que también estaba dale que te dale con el Smartphone, tampoco entendía nada de la cifra del nivel de alerta máxima por amenaza terrorista.

Acababa un comentario suyo, un sonoro "Cóoooooomo???????", que podría haber sido el "Cómorrrrr" de Chiquito de la Calzada.