La dirección del programa se dejó las ilusiones y esperanzas que tenía la audiencia de ver a uno de los dos más grandes de esta edición, Víctor Sandoval u Olvido Hormigos, en la casa de Guadalix. El motivo es bien sencillo.

Todos nos creíamos que iba a estar algo más en la casa y que tendría contacto con todos los concursantes del interior. Pero la cruda y frustrante realidad es que tan sólo estuvo durante cinco minutos. Lo único que hizo fue servirle la comida a Fede, Chari y Ares en el cubo.   

Pero existieron dos grandes pifias en el día de ayer. Una la que ya hemos comentado de la visita fugaz de la Señora Hormigos. Que debemos incidir en el hecho que no nos engañaron, pero nos ocultaron cierta información muy vital que quizás no les hubiera reportado los magníficos datos de audiencia para Telecinco. No se puede jugar tan sucio, bajo mi punto de vista, han bailado un poco con todos los telespectadores que seguimos el programa, aunque los pasos de esa danza solo los sabían ellos. Vergonzoso.

La otra gran pifia fue humana tiene nombre, Fede, el italiano que no tuvo el suficiente convencimiento cuando salió del cubo. Parece que ni hecho a posta. Belén Esteban fue la primera en oler a quemado. Le comentó a Ares que la veía muy tranquila y que tendría que traer la dirección del programa a Conchita, la mujer de la máquina de la verdad de Sálvame. La señorita Teixidó le replicó que estaba más cabreada que otra cosa porque le habían tenido una hora esperando.

Ylenia sigue con su particular interrogatorio a Fede, que, un poco harto de las preguntas, se le ocurre decir sin ninguna credibilidad, que le habían atacado tres perros. Yle le replica que si eran dos caniches y un chihuahua y le dice a las claras que no sabe mentir. El italiano le replica que la próxima vez va a entrar ella y automáticamente Belén y la rubia se parten la caja literalmente.

Toda los habitantes de la casa que quedan por entrar al cubo dudan de la historia que han tramado por culpa de Fede y esa gran expresividad que tiene. En resumen, ayer fue una jornada decepcionante a mi manera de ver, tanto por culpa de gente dentro de la casa, como por la gente de fuera.

Haz clic para leer más y mira el vídeo