En esta vida no es fácil para todos ser un rostro conocido. Pese a que al mundo del espectáculo y la fama le precede el cartel de estilo de vida tremendamente atractivo que no entiende a priori de aprietos económicos, existe un inframundo impregnado de otro tipo de carencias y dificultades a las que no todos pueden sobreponerse. Ser una persona y no un nombre, amenizar una rutina entre los 'comunes'... ya se harán una idea de lo que hablo. Contratiempos sociales a los que una multitud de celebridades se encuentra sometida y que impiden exhibir la sonrisa más pura y nítida cuando los focos dejan de apuntar.

Conocedora a la perfección de todo esto es Cristina Pedroche. Su debut en el programa 'Sé lo que hicisteis' en 2010 le catapultó a otros espacios como 'Otra Movida' y 'Zapeando', en el cual colabora actualmente. Una trayectoria mediática que le ha convertido sin discusión en una de las mujeres del momento en el panorama televisivo español.

Pero ni siquiera para la simpática Pedroche todo es tan bonito, aunque el amor haya llamado recientemente a su puerta. A su excepcional recorrido profesional que le ha llevado a ser una de las mujeres más envidiadas (en el buen sentido, esperemos) del país, se le unen, por desgracia, trabas en el ámbito familiar. Su padre se encuentra en el paro mientras que su madre no recibe ni un salario mileurista como limpiadora. Las personas que trajeron al mundo a Cristina Pedroche no son inmunes a la crisis económica, pero lo que sí que no les falta es la caridad de su hija: "Todo el dinero que gano es para mi familia" aseguraba la madrileña en la revista 'Hola'. Un gesto absolutamente elogiable que hace que su figura brille aún con más fuerza.

Cristina Pedroche tiende la mano a los suyos cuando hace falta, lo cual le permite dar un golpe sobre la mesa cuando las situaciones se le tuercen. La reportera fue objeto de burlas en las redes sociales hace unas semanas por su hipotética subida de peso, a lo que respondió restando trascendencia al asunto: "Si soy una ballena, soy una ballena sexy. Me siento sexy hasta con el chándal para ir a correr. Yo no tengo muslos, tengo cuádriceps y femoral. Acero para los barcos". Muslos y personalidad de acero. ADN forjado en Vallecas, para quienes reintenten mancillar su imagen...

Como decía Estela Reynolds en 'La que se avecina', el show business es "una gran caca pintada de purpurina". Y razón no le falta porque hoy en día cualquier personaje mediático aparece en el disparadero ante la mínima alteración. Que si unos te ven gorda aunque ni les suenen ni conozcan dos tipos de verduras, que si a otros les alborota que vistas con transparencias simplemente porque te da la real gana y te sientes cómoda haciéndolo... Cristina Pedroche no gustará ni caerá bien a todos, pero lo que sí está claro es que su sonrisa resplandece más que la de muchos. Y a algunos incluso nos la contagia.

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