Desde hace varios días en la casa, Oriana ha estado intentando hablar con Tony y recuperar una buena relación con él. Mientras Luli y él no paran de discutir y se plantean cada dos por tres dejar su relación de lado, Oriana no tiene problemas con nadie dentro del Reality exceptuando las discusiones con Nicole. Ambas se provocan constantemente y la española sabe de buena mano que las historias que se inventa Luli y el papel de victimista que ha adoptado en la casa está empeorando su relación con todos los compañeros, quienes están hartos de ella, y sobre todo está haciendo que a Tony se le pasen las ganas de estar con ella.

La exnovia del italiano le ha sorprendido con la nueva actitud que está tomando en la casa, mucho menos alterada que antes de abandonar Amor a prueba. Ella ha reconocido que no le gusta ver a Tony acariciándose y besándose con Luli, más concretamente ha dicho que le provoca asco, pero dice no sentir nada por él, cosa que sus compañeros ponen en duda. Álex no puede evitar enfadarse con ella cuando busca a su expareja ya que llevan poco tiempo y se está dando cuenta de que Oriana sigue teniendo sentimientos por Tony. 

Entre palabras y palabras, él le ha confesado que no le molesta tanto ver el contacto de Oriana con Álex porque llevan poco tiempo y sabe que no lo conoce mucho todavía. Le ha dicho a Oriana que ella ha sido la persona que más ha querido, con la que duró 1 año y 8 meses. Cuando le preguntan si volvería con ella, comenta que piensa que ya se ha acabado por completo la relación debido a tanta discusión.  

El italiano se guarda las ganas de estar con ella y conversar porque Luli está muy celosa y no quiere empeorar la relación con ella. Sin embargo, como la chilena siga tan teatrera y tan celosa como hasta ahora, él acabará pasando de su pareja. De momento, fingir que Oriana le ha agredido físicamente no aumenta el apoyo hacia ella en la casa, sino que hace que la gente piense que sólo quiere llamar la atención y desconfíen todavía más de ella. 

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