En la noche del domingo la Sexta emitió un nuevo capítulo del programa de Jordi Évole, Salvados, dedicado a la presidenta del Partido Popular de Madrid, Esperanza Aguirre, Si buscáramos un paralelismo deportivo, asistimos a un mano a mano entre Rafael Nadal y Roger Federer, o taurinamente, entre Manolete y José Tomás. Un espectáculo, aunque sustituyendo las raquetas y las muletas, por ironía y perspicacia.

Y es que no sabría decirles quién estuvo más cómodo y en su salsa de los dos. Ni mucho menos quien ganó, aunque fue Esperanza Aguirre la que dio el último golpe en la entrevista, dejando a Évole con la palabra en la boca alegando que se había pasado el tiempo estipulado para la entrevista en unos diez minutos.

Para ver lo cómodos que ambos parecieron, basta con ver el principio de la entrevista, de escenografía tan cuidada como de costumbre en la serie, a la que Aguirre acude caminando por la calle, seguida de la cámara, mientras tararea en voz alta. Évole aprovecha la espera para conversar con los camareros del café en el que han quedado, dejando abierto el periódico que simula leer, por la página en la que aparece una noticia acerca del 25 aniversario de Antena 3, que le vale para empezar el mano a mano, enlazándolo con las críticas que la propia Aguirre lanzó por la supuesta campaña en favor de Podemos de la plataforma Atresmedia. "La Sexta es claramente el programa de Aló Pablo", contraatacaba Esperanza, "me deberíais dar a mi uno que se llamara Aló Espe".

El desparpajo de ambos, periodista y presidenta, tuvo su continuidad en la sede del Partido Popular, donde continuó la entrevista.

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Nada más pisar la sede, Évole alabó las obras realizadas en ella, "con dinero negro".

Siempre con su políticamente correcta sonrisa en la boca, la presidenta del Partido Popular de Madrid, despachó todos los temas de actualidad que Évole enlazó en la entrevista, usando compulsivamente como coletilla a Podemos, como vienen siendo habitual en todo el entorno del partido.

En un momento de la entrevista, Jordi Évole le preguntó acerca de la secretaria Mercedes Rojo, que Esperanza Aguirre colocó en la junta de Caja Madrid sin tener ningún conocimiento de banca, y que se ha visto envuelta en el escándalo de las tarjetas black, a lo que Aguirre respondió que "Mire usted, Iñigo Errejón, tiene una beca Black".

Por supuesto, Esperanza Aguirre negó la mayor en cuanto a los recortes en Sanidad y Educación, alegando que sólo se han recortado los "gastos innecesarios", y que la marea blanca estaría de acuerdo con ella. A Jordi Évole le costaba creerlo.

Refiriéndose a sus compañeros de partido, no conoció, ni supo, ni mantuvo conversación alguna con Bárcenas, aunque su despacho estaba un par de plantas más arriba.

Sí admitió que conocía a Francisco Granados, propuesto por ella para ser secretario general, pero que lo cesó antes de la operación Púnica, por la que fue imputado.

Aunque la frase más reproducida en casi todos los medios ha sido acerca del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Jordi Évole le preguntó si pondría la mano en el fuego por el presidente, y la respuesta de Esperanza Aguirre no dejó lugar a dudas, "no pongo la mano en el fuego por nadie. Por mi, claro". Y poco después, en el momento más caliente del mano a mano, y bajo una indicación de alguien de fuera de cámara, Esperanza Aguirre dio por terminada la entrevista, "Ahora ya hemos acabado, querido Jordi".

El espacio de la Sexta fue lo más visto del día, con 4.635.000 espectadores y el 21,2% de cuota de pantalla, logrando el segundo mejor dato de la historia del programa.