Por más que pueda parecer increíble, es imposible no salir del asombro con las situaciones que están dándose en esta última edición de Gran Hermano VIP. Ahora ha sido Kiko Rivera el que ha puesto en jaque (que no hackea, eso ha sido una broma marinera, ya que no creemos que este chico sepa usar siquiera un ordenador) a la dirección del programa queriendo marcharse de forma precipitada.

Lo anunciaba Kiko Hernández a bombo y platillo, como es característico en él, durante la celebración del espacio “Sálvame”, en Telecinco. Añadía también, no sin falta de razón, que todo hay que decirlo, que aquello parecía una tomadura de pelo.

Finalmente, tras una hora de psicología con el famoso DJ, el muchacho accedía amablemente a continuar en la casa de Guadalix de la Sierra y seguir deleitándonos con sus aventuras, confesiones y comilonas en el programa de Gran Hermano VIP, que tantas alegrías y diversión está aportando a este país. Según dice, ha estado de “bajón” y echaba de menos a su niño y no le había contado nada a su madre. Esto al menos suena lógico y hasta entrañable. Menos bello es el hecho de su aventura con una chica la noche antes de entrar al programa. Hecho este que también le preocupa por lo que pueda contar la muchacha. No es para menos. Ya ha dicho que el chavalote se tira pedos en la cama. Asuntos surrealistas que demuestran que, a veces, la realidad supera la ficción. Con creces, de hecho.

Críticas a Kiko Rivera

Hasta ahora, todo han sido dudas y decepciones en torno a la figura de Kiko Rivera.

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Al parecer, la gente esperaba que este muchacho ofreciese momentos álgidos, polémicas y todo tipo de peripecias humanas. Sin embargo, el músico bonachón se dedica a comer, dormir y vaguear. Si encima tenemos a Belén Esteban diciéndole que él no coge una escoba mientras haya mujeres en la casa, para qué queremos más. El tío se está pegando la vida padre. ¡Qué gran ejemplo para la juventud española!

No obstante, pese a la decepción del paso del hijo de Isabel Pantoja por el reality, hay que resaltar que tampoco está la cosa tan parada. El otro día aprovechó para usar a la Esteban como confesora y ahora se pone a hacer las maletas. A falta de peleas con Olvido Hormigos, buenas son las tortas y horas de entretenimiento que nos aporta este simpático y afable muchachote.

¿Estrategia para ganar?

Kiko Rivera no será una lumbrera, pero tampoco es tonto. El otro día mostró arrepentimiento por su trato con su hermana, y ahora dice que está triste porque echa de menos a su niña. Entró días más tarde como habitante estrella. Parece que no está, pero no deja de intentar ofrecer una imagen amable y familiar. ¿Será su estrategia para hacerse con el codiciado premio y saldar sus deudas con Hacienda? ¿Tendrá razón la Esteban cuando duda de él? Sólo Sandro Rey con su “sandromancia” tiene las respuestas.