Belén Esteban lleva en las pantallas de nuestros televisores mucho tiempo. Una mujer que por tener un hijo con un torero, no solo se hizo famosa, sino que ha hecho de ello su forma de vida. El camino que lleva Belén desde que salió de ambiciones ha sido tortuoso, eso sí, dinero no le ha faltado merced a su éxito en la prensa rosa.

La audiencia siempre la ha querido, no hizo nada en la vida para ser alguien tan querido, ni ha demostrado tener ninguna habilidad especial, pero conectaba con el público, una mujer de barrio, poca cultura y natural. Las televisiones han explotado todo lo que han podido a la rubia de "San Blas".

Programas de todo tipo, máquinas de la verdad, ella misma se ha prestado al juego, imposible decir no a este mundo que le ha dado un sin fin de comodidades, para ella y su hija.

Sería complicado para cualquier persona asumir el éxito, lo es incluso para gente con formación, pues más difícil para la gente humilde. Cual copa de licor se ha ido subiendo estos años el ego de Belén Esteban, apaciguado por el golpe de realidad que las adicciones dejaron en ella. Ahora pasea su personalidad por Gran Hermano Vip, si una persona de carácter complicado en los estudios la encierras en una casa con más gente y con algunas ya tiene cuentas abiertas de antes, ocurre lo que quería telecinco, jugoso programa que da grandes beneficios.

La cadena televisiva gana pero ¿y Belén? pues parece que puede ser la sacrificada cara a la opinión pública, expresiones machistas, mal perder (terrible su imagen celebrando la marcha de Olvido), dejadez a la hora de vestir y una personalidad que ha ido tornándose con los años muy problemática.

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Tantos avatares en la vida se pagan de una manera u otra, y el abuso de la propia Belén de su historia ha ido carcomiendo a una persona que en ocasiones da la impresión de poder acabar muy mal como nadie lo remedie.

Su cadena de Televisión, sus representantes y ella misma han ido saliendo de todos los baches, retiradas temporadas que parecieran planificadas, vuelta al circo, regreso y vuelta a lo mismo. Esta vez parece que la audiencia que siempre la ha tenido a su favor esta cansada ya de alguien que apareció en la escena del corazón aportando frescura y espontaneidad. Ahora parece una persona problemática y esa frescura se ha transformado en un personaje explotado en todo lo que podía ya ofrecer.