Relacionar a artistas con el consumo de alcohol y drogas en el proceso de creación ha sido una constante durante la historia. Adulados por unos, criticados por otros por su estilo de vida “anormal”, directores de Cine, cantantes de rock o pintores no dejan de generar nunca una polémica entre su forma de ser y los resultados de sus obras, la mayoría geniales. Simplemente son seres para los que parece que la vida y el arte no son compatibles.

Un ejemplo muy controvertido es el director de cine Lars von Trier. En una entrevista al diario danés “Politiken”, el director de películas como "Nymphomaniac" o "Rompiendo las olas", ha declarado que dejar de consumir drogas y alcohol podría tener consecuencias sobre su carrera cinematográfica: “No sé si podré volver a dirigir, y eso me preocupa”, “nunca los ex alcohólicos o ex drogadictos han creado obras artísticas de valor.”

Según declara en la entrevista, Lars von Trier acude diariamente a reuniones de Alcohólicos Anónimos y lleva más de mes y medio sin tomar drogas y alcohol. Antes, su ración era de una botella de vodka al día que, según el director danés, le trasladaba a un mundo paralelo que le facilitaba el proceso de creación. Por ejemplo, para escribir el guión de Dogville no tardó más de 12 días, bajo el efecto de las drogas, mientras que el de Nymphomaniac lo realizó en estado sobrio durante un año y medio.

Se trata de la primera entrevista de Lars von Trier después de sus declaraciones sobre el nazismo en el Festival de Cannes de 2011, donde acabó catalogado como “persona non grata” por los organizadores.

Lars von Trier, de 58 años, es uno de los directores con más influencia en la cinematografía europea y universal. Tras graduarse en Danish Film School, von Trier debutó en 1984 con el largometraje “El elemento del crimen”, con el que recibió en Cannes el premio por Logro Técnico. Nueve de sus películas han sido estrenadas en Cannes, donde recibió el Palme d’Or para “Bailando en la oscuridad” (2000) y el gran premio del jurado para “Rompiendo las olas” (1996). Entre sus más reconocidos títulos están también “Dogville” (2003), “El jefe de todo esto” (2006), Anticristo (2009) y Melancolía (2011).

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