Nadie le dijo que fuera ser fácil. El pasado 21 de noviembre Isabel Pantoja no ingresó en un balneario, si no en una prisión con unas 150 delincuentes de las que cerca de una decena son peligrosas, según cuenta una ex interna a una de las periodista del programa Sálvame. Quizás el hecho de que no se hable de cómo la pasan en la cárcel otros famosos como Ortega Cano, hizo pensar que la reclusión de la artista en Alcalá de Guadaíra iba a ser un retiro idílico rodeada de fans a su servicio.

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Pero no. Lo que se ha encontrado Isabel es un ambiente enrarecido en el que ella ha sido la mecha que ha acabado de encender unos ánimos ya calentitos.

Según explicó Kiko Hernández en el programa Sálvame de Telecinco, citando a familiares de una presa compañera de Isabel y a funcionarios del centro, alrededor de las seis de la tarde del martes 25 de noviembre, la tonadillera fue increpada por dos reclusas que comenzaron a echarle en cara los supuestos privilegios que estaba recibiendo en prisión por ser famosa: que le pintaran y limpiaran la habitación, que le pusieran colchón nuevo. Las reclusas le dijeron de todo y por su orden ¿Cómo es posible que tu celda esté más limpia? No voy a permitir que haya trato a favor. Tu no eres nadie, eres una delincuente más igual que las demás es lo que comentaron las dos reclusas muy enojadas.

Siempre según el relato del colaborador televisivo, Isabel, completamente aterrada, se sentó en el suelo haciéndose un ovillo y la más dura de las reclusas le empezó a dar coscorrones en la cabeza diciéndole:¡¡ Mírame, mírame a la cara!!.

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Otras internas, al ver lo que pasaba, se enfrentaron a las agresoras defendiendo a Pantoja como varios medios comentaron. Alguien dio cuenta de lo sucedido a los funcionarios, por lo que una de ellas terminó en una celda de aislamiento y podría ser derivada a otro módulo o incluso, a otra cárcel por haberse propasado con la cantante.

En cuanto este incidente salió de la Penitenciaria hacia afuera, Instituciones Penitenciarias lo negaron todo, sin embargo, periodistas de diferentes medios hablaron con familiares de las presas y funcionarios que luego confirmaron la noticia de la agresión. Inclusiva Ángela Portero afirmó que fueron dos los encontronazos por la desigualdad en el trato y obviamente a medida que pase el tiempo y se le dé más favorecimientos, otras reclusas se revelarán.