Los 3 cerditos, Blancanieves, Caperucita roja, Hansel y Gretel y La bella y la bestia, cinco de los más clásicos cuentos infantiles han sido elegidos por Atresmedia para llevarlos a la pequeña pantalla en formato cinematográfico, con las características propias del cine de terror que ya de por sí contienen, adaptando al máximo realismo posible, a la vida cotidiana, aquellas terribles narraciones en las que, hasta llegar a la moraleja, tanto el planteamiento como el desarrollo eran descorazonadores. Los cuentos como nunca antes te los habían contado, aseguraba la voz en off de las promos que avisaban de su emisión, y lo cierto es que no estaba desencaminada, porque su puesta al día ha resultado de lo más llamativa.

Pero no todos han resultado ser igual de espectaculares, en concreto Blancanieves y La bella y la bestia han bajado el nivel de los tres restantes, tres piezas casi maestras que han dejado sus narraciones a la altura de aquellas Películas para no dormir que dirigieron cinco imprescindibles del género, cada uno una, y de entre las que destacaron Para entrar a vivir, de Jaume Balagueró, y sobre todo La habitación del niño, de Álex de la Iglesia, con un impresionante Javier Gutiérrez, hoy de máxima actualidad gracias a su memorable interpretación en La isla mínima.

En estos otros encontramos a Víctor Clavijo como el lobo de Los 3 cerditos, un hombre normal y feliz que torna en un ser vengativo cuando tres hermanos con máscaras de cerditos cometen un atraco y, accidentalmente matan a su novia, la espléndida actriz Elena Ballesteros.

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Una vuelta de tuerca al cuento original sin dejar de lado los acontecimientos ni los personajes que le dan forma. En cuanto a Caperucita roja, un elenco de intérpretes, a cual más notable, nos introduce en los peligros de la vida en las nuevas tecnologías y las redes sociales, el equivalente a ese bosque en el que ni la protagonista ni su abuela encontraban nada bueno, con un lobo como sospechoso de las muertes que se van produciendo con las alumnas del instituto como víctimas, y un final estremecedor, digno de aquellos capítulos de Alfred Hitchcock presenta.

Hansel y Gretel completa el trío de grandes cuentos de la mini serie, con una Blanca Portillo a la que no puede ponérsele un pero en el papel de bruja que atrae a los niños hasta su preciosa casa. Los pequeños, abandonados en un autocar por su madre, llegan al bosque, este sí, este escenario real en vez de metáfora, y en él descubren a una encantadora señora que los atenderá como nunca lo había hecho nadie.

Pero esta mujer tiene un secreto y los chicos tendrán que descubrirlo si quieren poner a salvo sus vidas. Es sin duda el episodio más oscuro, el más enfermizo, el más adulto. Contiene unos giros respecto a la ya consabida narración que a más de uno le pueden descolocar por encima de lo previsto, pero que no le han venido mal a la puesta al día de un personaje tan retorcido.